jueves, 6 de julio de 2017

Un dia en Bratislava

Bratislava es una pequeña ciudad donde paras en el crucero por el Danubio, pero que tambien puedes ir facilmente desde Budapest a visitarla y es una escapada preciosa. 
Bratislava es la capital y mayor ciudad de Eslovaquia. Relacionado con la ciudad tenemos algunas figuras curiosas, por ejemplo Maria Teresa de Austria tenia predilección por un vino de rojo intenso y olor a ciruelas de Bratislava, que dicen que ayuda a ser más fértil, hecho contrastado con los 14 hijos que tuvo. Otra figura es Andy Warhol que aunque nació en Estados Unidos, sus padres provenían de Eslovaquia, de un pueblo cerca de Medzilaborec, cerca de la frontera con Ucrania. Y como ultima curiosidad, en este país vivió, cometió sus crímenes, fue condenada y murió Elizabeth Bathory, que aparecía en el juego Atmosfear que teníamos de niños, y que era, según el libro de record Guiness, el asesino en serie más grande de todos los tiempos. Durante 10 años mató a jóvenes para bañarse en su sangre y así mantener su juventud. Se dice que la historia literaria del Conde Drácula fue inspirada en la historia real de la Condesa Sangrienta.
                                    
                                         
                                  
La ciudad tiene la mayor densidad de población de Europa central. Los montes Cárpatos comienzan en el territorio ocupado por la ciudad . Bratislava es la sede del parlamento y gobierno eslovacos y cuenta con una gran oferta artística, cultural y educativa. En los últimos años está sufriendo una gran transformación, tanto a nivel de recuperación de edificios emblemáticos, como en la mejora de las deterioradas infraestructuras heredadas del antiguo régimen comunista. La zona más interesante desde el punto de vista monumental y artístico es la Ciudad vieja, que vimos colorista y acogedora, donde se puede disfrutar de una gran variedad de comercios y servicios, aunque los precios son sensiblemente superiores a los de otras zonas de la ciudad, y por supuesto duplican o triplican a los del interior del país. Mención especial merece también el puerto fluvial, donde se pueden ver barcos mercantes y una gran actividad.
El centro histórico se caracteriza por muchos palacios barrocos. El Palacio Grassalkovich, construido alrededor de 1760, es ahora la residencia del presidente eslovaco, y el Gobierno eslovaco tiene ahora su sede en el antiguo Palacio Arzobispal. En 1805, los diplomáticos de los emperadores Napoleón y Francisco I de Austria firmaron el cuarto Tratado de Paz de Presburgo en el Palacio Primacial, después de la victoria de Napoleón en la Batalla de austerlitz. Algunas casas más pequeñas son históricamente significativas, ya que el compositor Johann Nepomuk Hummel nació en una casa del siglo XVIII. Viniendo desde el puerto se ve enseguida la opera que es un edificio renacentista de 1888 del arquitecto vienes F.Fellner y Helmer. Delante hay una fuente que representa a Ganymede, soportada por un águila del Olimpo, donde el servirá a Zeus.




Aunque una de las cosas más curiosas de la ciudad son las estatuas. La más famosa es la de Cumil, aunque solo lleva 6 años en la calle. La estatua representa a un obrero descansando mientras echa un vistazo a las calles repletas de gente paseando. Su nombre se forma a partir del verbo "cumit", que en eslovaco significa algo así como "cotillear". Las malas lenguas afirman que Cumil se dedica a observar las faldas de las turistas. Dicen que si le tocas la nariz ayuda a tener bebes y si le tocas el gorro viene dinero. Tiene hasta una señal indicando Man at work.





También era muy famosa Schoner Naci "bello Ignacio" que fue un antiguo habitante de Prespurk (antiguo nombre de Bratislava). Aunque pobre y mentalmente enfermo no descuidó nunca su impecable aspecto, luciendo siempre frac, sombrero de copa, guantes blancos y en sus manos un bastón. Solía frecuentar las cafeterías de la ciudad y siempre saludaba cortésmente a las mujeres jóvenes. Su amabilidad le hizo ganarse la simpatía de los habitantes de la ciudad.



La última es un soldado del ejército de Napoleón que está en un banco de la Plaza mayor.



Conducidos por la guía llegamos a la Hlavné námestie o la plaza central de Bratislava que es el corazón de la ciudad vieja y viene del siglo XIII. Desde el principio fue el centro de toda la actividad en la ciudad, teniendo lugar aquí los mercados (todavía hoy se celebran), las ejecuciones, las manifestaciones de protesta, los festivales y las actuaciones de los artistas. Con el correr de los siglos su aspecto ha ido cambiando. En la Edad Media era dominada por casas con torres, que más tarde fueron sustituidas por palacios. Desde el siglo XV está empedrada y desde el siglo XVI la embellece la fuente de Maximiliano, la más antigua de la ciudad, diseñada en 1572 por Andreas Luttringer, con la figura del caballero Roland sobre un pedestal. Entre los edificios notables de la plaza destaca el Ayuntamiento Viejo (Stará Radnica), creado en el siglo XV combinando varios edificios residenciales. A finales del siglo XVI y principios del XVII fue reconstruido en estilo renacentista. En el siglo XVIII la torre más antigua se remodeló en estilo barroco. A la izquierda del ventanal gótico se halla una bala de cañón que se incrustó en el muro en 1809, durante el sitio de Bratislava del ejército de Napoleón. A la derecha del mirador hay un enigmático retrato de un hombre barbudo que se cree fue consejero del ayuntamiento. Destaca el inusual y vistoso tejado de la fachada oriental sobre el lado de Primaciálne námestie. El ayuntamiento alberga el Museo Municipal de salas abovedadas que recogen exposiciones sobre la historia de Bratislava. En otros lados de la plaza se encuentran el Palacio Jesenák, del siglo XVIII, que muestra el blasón de su propietario y en cuya planta baja se localiza el famoso Café Meyer; muy cerca hay una casa románica del siglo XIII. Enfrente se encuentra el Palacio del Gobernador, de 1762 tras la unión de dos edificios, típico ejemplo de la austera arquitectura de aquella época. A su derecha se ubica el Palacio Kutscherfeld, hoy sede de la embajada francesa. Construido en 1762 uniendo tres casas antiguas para Leopoldo von Kutscherfeld, es uno de los palacios barrocos más bellos de la ciudad. Fue comprado en 1847 por la familia Esztherházy.







En el otro lateral, entre las calles Zelená y Sedlárska, se encuentra la Casa Verde, que en el siglo XV fue la hospedería municipal Grünstübl, de pinturas dominantes en verde, y que servia también de local de venta de vinos y de sede de sesiones del parlamento regional. Muy cerca está la Casa Modernista, el edificio más reciente de la plaza (1904) y hoy sede de un banco, con preciosos mosaicos, y proyectada por el arquitecto húngaro Edmund Lechner.

Después seguimos hacia otra calle, Michalská ulica, desde donde pudimos ver de fondo la Puerta de Miguel (Michalská Brána)  que fue construida en la primera mitad del siglo XIV y es la única de la cuatro puertas que se conserva de la ciudad medieval. Recibió el nombre de la iglesia gótica de San Miguel, que se encontraba ante la fortificación y fue destruida en el siglo XVI por los ataques turcos. Entre 1753 y 1758 se añadió a la torre gótica una linterna barroca (elevando su altura hasta los actuales 51 m.) y se colocó en lo alto la estatua del arcángel Miguel.



Después seguimos la  "Ruta de la Coronación" que seguían los reyes y que pasaba por diversos puntos del casco viejo hasta llegar a la catedral. Está representado por coronas doradas en el suelo. Por el camino pudimos ver más palacios y edificios impresionantes como por ejemplo el Palacio de Pauli, que fue construido en el siglo XVIII, y vio nacer como músico a Franz Linz, en el año 1820. El gran maestro de la música debutó aquí a sus 9 años de edad. El edificio más grande en la calle de San Miguel es la Biblioteca Universitaria, construida como Cámara de la Casa Real húngara.







También vimos una famosa fuente donde en mayo, en la fiesta de San Urban, patrón del vino, sale vino de ella en lugar de agua para que todos los ciudadanos de la ciudad puedan probarlo.




La Catedral de San Martín es un edificio gótico con una amplia nave central y dos naves laterales que ocupa el antiguo emplazamiento de un templo románico del siglo XIV. En su construcción tomaron parte los maestros Hans Puchsbaum y Anton Pilgram, que también lo hacía en Stephansdom en Viena. El templo fue consagrado en 1452, pero los posteriores retoques duraron hasta 1510. Hasta el siglo XVIII no se abordaron nuevas reformas siendo a finales del siglo XIX cuando Jozef Lippert reconstruyó la catedral en estilo neogótico y aportó al interior líneas más puras. Un total de 11 reyes y 8 reinas húngaras fueron coronados en ella entre 1563 y 1830. En lo alto de la torre hay una réplica de la corona de San Esteban de 300 kilos de peso que decían que era del tamaño de un smart, lo único que no pudimos verla ya que estaba rodeada de andamios. En ella está enterrada gente importante como San Juan el Limosnero, famoso santo de la iglesia cristiana ortodoxa que era el patriarca de Alejandría cuyos restos fueron regalados al rey húngaro Matias Corvino por un sultán turco.



Justo enfrente de la catedral, en la calle Panská, pudimos ver dos casas muy curiosas. La primera es el número 29 y que es la que tiene una estatua pequeñita que sale de la fachada y que representa al vecino al que pertenecía la casa y que era muy cotilla y espiaba a través de la mirilla de una pequeña ventana a los transeúntes, así que intentaron ridiculizarle. 




La segunda es la Salvator apotheke que es un edificio renacentista construido por el farmacéutico Rudolf Alder en 1904. El interior de la farmacia barroca desde 1727, es hoy una colección privada. La entrada de la casa está decorada por estatuas de piedra de Aljoz Rigele. Por fuera, era un edificio muy bonito.

miércoles, 5 de julio de 2017

Caramelos de coca, Peru


Aunque parezca mentira, el titulo es una realidad. En Perú es bastante habitual comprar caramelos de coca, y puedes encontrarlo en prácticamente cualquier tienda, incluso en las de suvenires, ya que suele ser una cosa típica que llevar a tus amigos, junto con una botella de pisco sauer.

Si tienes dudas, es totalmente legal allí, al igual que el té de coca y algún otro producto mas como chocolates rellenos de coca por ejemplo, ya que es bastante usual utilizarlo para contrarrestar el soroche o mal de altura.

Yo tenía un poco de miedo de que me pararan a la vuelta en la aduana porque no se pudieran traer en el equipaje, así que por si acaso guarde el ticket de compra y me puse en el peor de los casos que hubiera sido que me los requisaran, pero no paso nada de eso. Se pueden traer estos productos sin ningún problema. Eso si, por si acaso, deja las bolsas cerradas o las cajas con los sellos, para que vean que no han sido manipulados, y a ser posible guarda el justificante de pago. 

Se venden en varios tamaños, desde bolsas grandes hasta bolsas pequeñitas de 10 caramelos para poder regalar y es un detalle bastante barato que traerte y dar a tus conocidos.

No saben muy raros, mas bien son suavecitos con un pequeño sabor amargo al final. El te me sabia similar al mate de argentina, aunque es posible que sea mi paladar, que no le gusta demasiado las infusiones y tengo que echarlas mucho azúcar para que me sepan a algo más que a hierba.

Según te indican allí, estimula al organismo y le da vitalidad, así que lo toman como una especie de vitaminas. Contiene Minerales, Calcio, Vitamina B, Vitamina A, Fibra, Antioxidantes y Alcaloides. Sus efectos están comprobados por la tradición milenaria de haber estado masticando coca desde sus antepasados.


fuente fotgrafia: cocanatural.com

Recomendaciones para comer sushi en Japón


Si eres un fan del sushi, lo primero que pensarás antes de ir a Japón es que estas de suerte, ya que vas a comer sushi que te encanta a buen precio y en el país donde se origino, así que estará exquisito. 

La realidad cual es?? pues que los precios son caros, casi tanto como en España, ya que en general Japón es más caro que auqui, y que muchos de los sushis que pueden gustarte, son puros inventos americanos, que se usan en el resto del mundo, menos en Japón, donde en la mayoría de restaurantes mantienen los tradicionales japoneses, sobre todo si vas a dónde van los autóctonos. Así nos pasó de buscar fotos en la carta o ver pasar platos y preguntarnos que dónde estarían los sushis de salmón ahumado que eran nuestros favoritos. En cambio, no parábamos de ver sushis de atún, sushis con huevas de atún y salmón, o sushis con gambas.

Donde comerlo? Hay dos opciones principales. Una es en un restaurante de sushi tradicional, donde la recomendación es comer en la barra si hay sitio, ya que suele ser el lugar más preciado porque es donde vas a poder ver a los cocineros preparar el sushi directamente delante tuyo. el problema, que suele estar siempre ocupada, sobre todo pro japoneses, así que lo normal es que te tengas que sentar en mesas normales o en mesas japonesas 

La otra opción es  un restaurante de sushi giratorio. Aquí nosotras fuimos a uno donde sólo había japoneses, así que mucho mejor¡¡ Por la cinta giratoria pasan continuamente platos con una o dos piezas de sushi. Lo que tienes que hacer es ir cogiendo el que te guste, o pedir algunos especiales en caso de que no salgan o quieras alguno especifico.

Lo que está claro, es que nosotras comemos muchísimo menos, ya que mientras nuestra pila de platos eran como unos 5 por persona, los japoneses tenían 30-40 platos cada uno...

Mas recomendaciones. No uses el tenedor en estos restaurantes de sushi, intenta los palillos o pide palillos de niños, qué es más sencillo. De todas formas, allí los palillos, hashi, son más cortos de los que yo he usado aquí en España, así que son más fáciles de manejar.

No hay servilletas. Te traen al principio una toallita húmeda para que te limpies las manos y eso te sirve para después.

Otra recomendación es no dejar nunca los palillos clavados en el bol de arroz, ya que significa mal augurio. Déjalos en el soporte llamado hashioki.

Tampoco pases nunca comida con palillos, o señales a nadie con los palillos.

Por lo demás, es un placer comer sushi tan bien preparado como allí, así que si te gusta, disfrútalo. Enjoy :)

Comiendo huevos negros en Japón


Una de las cosas que puedes hacer cuando vas a comer es comer huevos negros¡¡ No suele ser algo que se incluya en los paquetes turísticos, ni que vayas a hacer tu por libre, ya que la gente suele centrarse en Kyoto, Osaka, Hiroshima y Tokio, pero en nuestro viaje donde también recorrimos parte interior y poco frecuentada, fue una de las cosas que hicimos. 

Esto lo puedes probar en el valle de Owaki-dani, valle volcánico con muchas emanaciones de azufre, con su consiguiente mal olor :) El paisaje es impresionante con grandes pozas donde ves columnas de humo, el olor a azufre, pozas grises por doquier, etc.

En estas pozas es donde cocinan los huevos, que se quedan negros por fuera y huelen ligeramente, pero que no están nada malos, y eso que a mí no me gusta mucho el huevo. Es más la impresión que sientes antes de comerlo y el olor que luego como saben.

Dicen que quien los come se le alarga la vida 7 años, aunque hay un tope de dos huevos y medio por persona, ya que mas es gula y no saben que les puede pasar a las personas que tomen mas...

Se vendían en paquetes de cinco, y creo recodar que entre 7-10 euros. Nosotras, como no, decidimos comprar una bolsa, aunque hay que decir que muchísima gente del grupo no se atrevió a probarlos :)

Luego por la zona, muchísimas referencias a estos famosos huevos negros, hasta la figura de Hello Kitty con la que nos hicimos una foto :)

Haciendo el tonto en Japón


 
Japón fue uno de los viajes donde más he hecho el tonto en mi vida... Pero es que todo te anima a hacerlo, ya que encuentras por todos lados cosas para disfrazarte, gadgets inimaginables, orejitas que la gente usa por la calle, parece un Eurodisney a lo gigante¡¡ Mira mi viaje a japon para mas detalles

Así que, en un tiempo libre, no se nos ocurrió otra cosa que subirnos a todo lo que pillábamos. Una de estas cosas fueron unos peluches gigantescos, donde por unas pocas monedas, te podías mover por donde quisieras.

Pensareis qué menuda gente, pero a quien se le ocurre hacer una vaca o un oso panda gigante donde se puede subir un adulto????

Desde luego aquí en España esto no se encontraba, así que no perdimos la oportunidad de subir al oso gigante y ver como se movía con un pequeño volante para dirigirlo por la explanada que había entre unas tiendas por donde podías ir con eso.

Hoy en día ya no sorprende tantísimo, porque he llegado a ver animales muy parecidos en Madrid en grandes centros comerciales, eso sí, más pequeños para niños, pero hace mas de 7 años la verdad que nos llamó muchísimo la atención, así como al resto del grupo, que al principio se reían de nosotras, pero que en cuanto nos bajamos, se fueron subiendo todos para hacerse fotos como las nuestras :)

Comer en tatami


Una experiencia única si vas a Japón es comer como ellos. Mira mi viaje a japon para mas detalles

Normalmente optarás por comer de forma tradicional, con las mesas altas, los tenedores, etc, pero al menos una vez merece la pena probar a comer como ellos.

Eso es lo que nos paso a nosotros en una parada del viaje donde tenias tiempo libre para dar una vuelta, ir de compras y comer, así que decidimos entrar a comer. Al ver el restaurante, vimos una parte para japoneses, con mesas bajitas y cojines para sentarse en el suelo, y otra normal.

donde fuimos a comer? efectivamente, a la de japoneses :)

Ya que estabas allí, dijimos que habría que probarlo¡¡ Para ello subimos a la zashiki tradicional, que es la plataforma cubierta con tatami y mesas bajas.

Y tras la experiencia decir que es bastante incomodo. Para empezar, habia que descalzarse para subir. Una vez allo, a nosotras nos era imposible sentarnos como ellos de rodillas sobre los cojines, llamados alli zabutones. Aguantamos para la foto y un par de minutos, y después ya nos sentamos normal con las piernas dobladas como cualquier occidental, aunque eso hacía que la mesa nos pillara un poco más alta de lo que debería, jejeje¡¡ Como mucho, dejan sentarse con las rodillas de lado si llevas falda, aún mas dificil¡¡

Lo siguiente fue elegir la comida¡¡ Por supuesto, la carta sólo en japonés, así que pedimos a voleo dos platos para compartir basándonos en las fotos... El primero una ternera en salsa muy buena, pero lo siguiente, que creíamos que eran unos tallarines, fue así, pero eran fríos¡¡ No podíamos imaginar que tomaran tallarines fríos en Japón¡¡

aun así, la comida sabrosa como siempre, y pudimos decir que comimos al puro estilo japonés. En esta zona de mesas había además juguetes y libros con los que la gente y los niños jugaban gratis¡¡ Estuvimos tentadas de llevarnos un Mickey japonés súper gracioso con un gran cabezón.

Después repetimos la mesa baja también en nuestra habitación del Onsen, donde tomamos un te verde de merienda con unos bollitos que nos dejaron preparados en una mesa también bajita, donde nos enfundamos nuestro yukata y nos deleitamos con esa suculenta merienda, con el te verde nuevamente, jejeje, que no es para nada amigo mío como podéis ver con los helados (sabores helados japon)

Recomendación: Si visitas Japón, probar las cosas tradicionales, como comer en mesas bajitas o dormir en un futón, por qué si no es allí, dónde vais a hacerlo??

Sabores de helados


Alguna vez has pensado cuántos sabores de helados hay? Desde luego es imposible cuantificarlos todos¡¡ Ayer oía en la radio a un heladero hablando con Cantizano en Cadena Dial que decía que hacia helados de lo que quisiera el cliente, desde morcilla, fabada, vinagre de Módena, etc, porque cada vez más se usa en gastronomía.

La realidad es que, aunque haya variedad, no es fácil encontrarla. Donde más he visto de helados artesanos es en Italia,donde en sitios como la Gelateria dondoli, en la Toscana, puedes encontrar helado con sabor de semillas de azafrán, la Crema de Santa fina, elaborado con violetas amarillas que crecen en las torres de la ciudad. aunque la mayoría suelen ser los deliciosos sabores tradicionales, como vainilla, fresa, nutella, avellana, pistacho, cheesecake, y un largo etecera.

De todas formas, donde más me sorprendieron los sabores de los helados fue en mi viaje a japon. Me parecía súper divertido todos los puestos que encontrábamos, además que por el gran calor de verano, fue algo que comimos bastante. Estaban súper buenos y parecía una mezcla de helado tradicional con sundee del Burger King :)

A que saben? la verdad que íbamos prueba y error con ellos, ya que por supuesto, los nombres e ingredientes estaban en japonés, rara vez acompañado con algún dibujo que ayudará a saber que llevaba, así que nosotras nos decantábamos por ver qué color nos gustaba más y entonces probábamos. Los tenias de color negro, que llama mucho la atención, azul, bicolores, uno que nos dijeron que era de judía roja, etc.


Si vais, tenéis que probar el de té verde, que es uno de los mas clásicos, aunque a mí no me gusto absolutamente anda, y luego era un lio deshacerme de él, porque no había ni una papelera por todo Kyoto¡¡ y no quería tirarlo al suelo ya que todo esta tan limpio que te daba cosa, así que al final me lo tuve que comer a disgusto, pero probarlo. Es un sabor bastante fuerte¡¡ Como cosas buenas, el té verde ayuda a la digestión y a combatir enfermedades cardiacas :)

Aparte, podéis encontrar en Japón todo tipo de helados de polo, de múltiples colores of course¡¡ con las formas más variadas, ya que para algo es el país líder en excentricidades, que incluso han abierto en alguna ocasión un museo del helado donde se podía probar helado de serpiente o de tallarines fritos¡¡

Por último, es muy típico también en Japón algo muy parecido a los raspados de Panamá ya que es hielo triturado con sabores por encima, aunque estos son más tradicionales también pueden refrescarte si estas a altas temperaturas. Yo lo había visto en la serie de dibujos sinosuke, así que tuve que probarlo también¡¡

Y los demás, a ir improvisando y degustándolos¡¡

Recorriendo Viena

En nuestro crucero por el Danubio una de las apradas era Viena, ciudad de europa central situada a orillas del Danubio, en el valle de los Bosques de Viena, al pie de las primeras estribaciones de los Alpes. Capital de Austria, así como uno de sus nueve Estados federados (Bundesland Wien). Está rodeada por el Estado federado de Baja Austria. Viena es la mayor ciudad, centro cultural y político de Austria. El área metropolitana cuenta con 2,4 millones de habitantes, población similar a la de la ciudad en 1914. El idioma oficial es el alemán.


 


La ciudad tiene una larga historia, ya que es una de las más antiguas capitales de Europa, por lo que cuenta con un importante patrimonio artístico. Durante el siglo XIX fue una de las grandes capitales musicales del Mundo y a principios del siglo XX meca de la filosofía y el debate político de Occidente, así como uno de los principales centros culturales mundiales.
Nada más salir del embarcadero ya pudimos ver algunos impresionantes edificios de Viena. Además, pudimos ver el Prater, que es una especie de parque de atracciones con una gran noria con esplendidas vistas de la ciudad 




y de ahí nos encaminamos al Ringstrasse que es una calle circular que rodea el centro de la ciudad y que es de las más bonitas de toda Viena. Esta avenida tiene a ambos lados muy significativas obras arquitectónicas, por lo que es considerada uno de los grandes atractivos de la capital austriaca. Está llena de palacios, hoteles, opera, universidad, parlamento, la bolsa, embajadas importantes... se erigieron numerosos edificios tanto públicos como privados. La nobleza y la alta burguesía se apresuraron a construir palacios grandiosos, que dieron su nombre al estilo Ringstraßenstil de la monarquía danubiana. La mayoría de los edificios se construyeron antes de 1870. Los más notables son la Neue Hofoper (ahora  Staatsoper), de estilo neorenancentista (obra de August sicard von sicardsburg y Eduard van der Nüll), el Parlamento, de estilo neoático (en homenaje a la antigua democracia atenienese), el Palais Epstein (de Theophil von Hansen), el Ayuntamiento, de estilo gótico flamenco (diseñado por Friedrich von Schmidt), el Burgtheater (de Karl von Hasenauer y Gottfried semper) y la nueva Universidad diseñada por Heinrich von Ferstel), erigida con ocasión de la supervivencia del Emperador Francisco Jose I a un atentado en 1853.








Después fuimos a la catedral de San Esteban que es la iglesia principal de la archidiócesis de Viena y la sede de su arzobispo. Está situada en Stephansplatz, en pleno centro de la capital austríaca. La obra fue iniciada por Rodolfo IV de Austria y se levanta sobre las ruinas de dos iglesias anteriores, siendo la primera de ellas una parroquia consagrada en 1147. El edificio experimentó varias reformas y ampliaciones a lo largo de su historia, siguiendo distintos estilos artísticos. Es el símbolo religioso más importante de Viena y ha sido testigo de multitud de eventos de la historia de Austria. En el exterior del edificio se pueden observar el tejado, característico por sus colores y las gárgolas, colocadas en el exterior del templo cumplían la función de espantar a los malos espíritus: con el mismo fin se utilizó material proveniente de Roma en la construcción del templo, pues se creía que las piedras paganas santificadas les quitaban el poder. La catedral guarda también algunas relaciones aritméticas: mide 35,52 m (111 pies) de anchura, y su longitud es tres veces 111. La altura de la torre sur es de 142,08 m (444 pies, o cuatro veces 111), y hay 343 peldaños (siete por siete por siete) hasta la cámara de la torre sur.




Para su reconstrucción se emplearon 605 toneladas de acero provenientes de Pastorna (Chequia), sustituyendo los tres mil troncos de la cubierta gótica destruida en el incendio de 1945. Estos 3.000 troncos equivaldrían a un bosque de 1,5km2. El tejado actual se compone de 230.000 tejas esmaltadas de varios colores, con un peso unitario de 2,5 kg. Una fila con todas las tejas de la cubierta mediría 51 km. Dos clavos de cobre incrustados en argamasa las sujetan a los cabríos. Las tejas se colocaron formando un dibujo de diez colores en zigzag, interrumpido por una franja de rombos. Al sur del tejado del Coro Albertino se observan el escudo del Imperio austriaco, fechado en 1831, y el monograma F I     ( Francisco I). Al norte figuran los escudos de la ciudad de Viena y de la Segunda República, fechados en 1950.
Después recorrimos las principales calles comerciales de Viena, pasando por la calle Graben que tiene una de las esculturas más emblemáticas e importantes de toda la ciudad. Se trata del Pestsäule y tiene su historia. Resulta que en 1969 Viena estaba siendo azotada por una peste que estaba matando a toda la gente y mientras el emperador escapaba de la enfermedad prometió que construiría una columna de misericordia si la epidemia llegaba a su fin. Cuando finalmente la enfermedad dejó Viena, una columna de madera y de carácter provisional fue inaugurada. Tenía la Santísima trinidad y era de estilo corintio y tenía también un ángel esculpido. Tiempo después, en 1683, se le encomendó el trabajo de hacer la columna definitiva y de mármol a Matthias Rauchmiller y a su muerte el proyecto pasó de mano en mano hasta caer en las de Paul Strudel. La obra final no dejó fuera casi nada de la columna de madera pero agregó una pirámide, nubes con ángeles y la figura de rodillas del emperador orando. Fue inaugurada en 1693 y allí está todavía.




A continuación fuimos a la calle Kohlmarkt que es uno de las mejores calles comerciales de Viena que ofrece una vista fabulosa de Hofburg y es de gran importancia histórica. Ya en la época romana fue la vía de acceso a Castrum vindobona.  Más tarde numerosos sastres que prestaban sus servicios en la corte imperial tenían sus talleres en las casas que bordeaban a Kohlmarkt, que también era la zona preferida por científicos y artistas como Mozart, Chopin, Haydn o Metastasio. Sin embargo en el siglo XIX la ciudad cambio, y la zona fue convirtiéndose en la más elitista de toda la ciudad, llenándose en la actualidad de todas las firmas de lujo y terminando la calle en la fabulosa cúpula de cobre de color verde del Michaelertor, que es la entrada al palacio imperial del Hofburg.







Después de deslumbrar de lejos el palacio os encaminamos a él. El Palacio Imperial de Hofburg es el castillo más grande de la ciudad de Viena. Fue la residencia de la mayor parte de la realeza de la historia Austriaca, especialmente de la dinastía de los Habsburgo (durante más de 600 años), y de los emperadores de Austria y de austria-hungria. Es actualmente la residencia del presidente de la Republica austriaca. El Hofburg, es conocido, asimismo, como residencia de invierno, dado que el lugar de veraneo preferido por la familia imperial es el Palacio de Schönbrunn. El palacio alberga el museo de Sissi y los salones imperiales. El palacio cuenta con 2.600 estancias, repartidas en 18 alas.





Justo al lado pudimos ver la plaza de José II con la figura ecuestre del emperador. Aquí se entrenaban caballos hasta que apareció la escuela de equitación. En esa misma plaza visitamos la Iglesia de los agustinos que es una iglesia gótica construida por Dietrich Lathner en 1349 y donde se casó Maria Teresa con Francisco de Lorena en 1736 y el emperador Francisco José con Elisabeth en 1854. En una nave lateral se puede ver la tumba de Maria Cristina. En la cripta se guardan los corazones de los Hanbsburgo.




La Plaza de los Héroes o Heldenplatz ha sido escenario de muchos hechos históricos, siendo la más notoria el anuncio de Hitler sobre la anexión de Austria al Tercer Imperio de 1938. La Plaza de los Héroes está contigua y formando parte del complejo del Palacio imperial Hofburg y fue construida bajo el reinado del Emperador Francisco José, como parte de lo que llegaría a ser el Kaiserforum (foro imperial), el cual, sin embargo, nunca fue completado. En el noreste, limita con el ala de Leopoldo del Hofburg, en el sudeste por el Neue Hofburg (Nueva Ciudad Imperial), y en el sudoeste con la Ringstrase, de la cual está separada por el Äußeres Burgtor (Puerta exterior del palacio). La parte noroccidental, donde no hay edificios, ofrece una vista de la Ringstraße con el Parlamento, el ayuntamiento y el Teatro imperial. En la plaza se alzan dos estatuas ecuestres representando al príncipe Eugenio de Saboya y el archiduque Carlos de Austria, quienes son recordados como grandes jefes militares.




Por la tarde nos fuimos a ver el  palacio de Schönbrunn. El emperador Matias II residió a partir de 1612 en el castillo que su hermano Rodolfo II mandó reconstruir en 1605, tras una incursión húngara. Durante una cacería, Matías II descubrió en los bosques una hermosa fuente (Schöner Brunnen) que acabó dando su nombre a todo el lugar: Schönbrunn. Pero la moda del palacio para la familia imperial comenzó realmente con Leonor de Gonzaga, mujer de Fernando II (1619-1637). La princesa italiana amplió el castillo y acondicionó el jardín para convertirlo en su residencia de verano, en la que dio espléndidas fiestas. Tras la victoria de 1683, que expulsó definitivamente a los turcos de Europa, el Imperio de los Habsburgo entró en un período de paz y prosperidad.  Leopoldo I y los príncipes ligados a la corte imperial aprovecharon estos años para construirse magníficos palacios en Viena. Como Schönbrunn había sido destruido durante el asedio de 1683, Leopoldo I decidió sustituirlo por un palacio digno del recuperado poder de los Habsburgo. Hizo llamar a Fischer von Erlach, arquitecto austriaco que, aunque formado en Italia, tomó como modelo Versalles, gigantesco palacio en construcción desde 1661, donde Luis XIV vivía como monarca absoluto. El proyecto que Fischer von Erlach presentó a Leopoldo I en 1690 superaba a Versalles por su desmesura, pero el emperador lo rechazó ya que no era tradición de los Habsburgo ofrecer tal imagen de pompa y lujo, tratándose de una estirpe de maneras más bien austeras. El segundo proyecto, mucho más modesto y comedido, sí que fue aceptado con 1441 habitaciones.





Dentro del palacio vimos las habitaciones de la princesa, del emperador, incluso como se ponían las mesas en aquel entonces, con los cubiertos boca abajo, por ejemplo, pero no se podian hacer fotografias.
La verja de entrada del castillo de Schönbrunn está enmarcada por dos obeliscos coronados por las águilas napoleónicas. El emperador de los franceses las hizo colocar durante sus dos estancias en Viena, tras entrar en la capital del imperio austro-húngaro después de ganar las batallas de Austerlitz, en 1805 y Wagram, en 1809. Napoleón se hospedó en la misma habitación que la emperatriz Maria Teresa utilizó tiempo atrás. Adornado con dos grandes fuentes (puestas anteriormente por la emperatriz Maria Teresa) que representan los grandes ríos y los reinos pertenecientes al Imperio, el patio de armas de Schönbrunn ha sido escenario de grandes acontecimientos: vio desfilar al Gran Ejército de Napoleón I, acogió a los soberanos ruso, británico y austríaco durante el Congreso de Viena, al ejército de Hitler, así como a los presidentes Kennedy y Jruschev en 1961, que se reunieron en la sala llamada la galería de los Espejos en un momento crítico de la Guerra Fría.

Y ya para rematar el día, por la noche fuimos al concierto de Mozart donde, mediante un giro cómico, hacían llegar al público las tradicionales canciones del compositor, terminando con la que famosísima marcha que cierra todos las fiestas y espectáculos de Viena.




Viendo el castillo de Corazón de León

Una pequeña parada en el crucero por el danubio por la que no daba un duro fue Dürnstein, ciudad barroca de 900 habitantes en Baja Austria conocida como la perla del wachau. 
Cabe decir que me confundí, ya que aunque la ciudad es pequeñita, tiene un grandisimo atractivo, y es la historia de las ruinas del castillo Burgruine del siglo XII fue donde permaneció cautivo Ricardo I Corazón de León en 1192. 
Además, es conocida como una de las ciudades mas famosas de la region, asi que es parada imprescindible. A lo largo del recorrido a pie que hicimos por la ciudad, fuimos viendo muestras de la arquitectura vienesa tradicional, incluyendo las tabernas de vino donde también se podía degustar el típico licor de albaricoques que da fama a la comarca. En la plaza principal del pueblo se ve en una pared un fresco donde sale Ricardo corazón de león. Asimismo, también aparece la piedra donde colgaban a los acusados para torturarlos y que los viera todo el pueblo hasta que se dictaba sentencia. De fondo se aprecia la torre del campanario de la iglesia con el bonito color azul cielo.








La historia cuenta de un rey ingles arrogante que ofendió al poderoso duque Leopoldo V de Austria derribando su pendón y tirándolo en el foso de acre durante las cruzadas en tierra santa en el siglo XII. Más tarde, de vuelta a Francia en 1192, el barco de Ricardo se hundió en medio del Adriático lo que le obligo a continuar su viaje por Austria de incognito. Cuando su verdadera identidad fue desenmascarada (presuntamente por pagar con monedas de oro y utilizar un valioso anillo en su dedo) el monarca ingles fue capturado y mantenido cautivo en el castillo de Leopoldo. Según cuenta la leyenda, durante muchos años nadie sabía exactamente donde había sido encarcelado el rey ingles en Austria. Sin embargo, su fiel trovador Blondel viajo por todo el país para encontrar a su amo. Paso de castillo en castillo, tocando su laúd y cantando una canción que solo él y su maestro sabían. Cuando llego a Dürnstein, canto la primera línea y Ricardo le respondió con la segunda. Blondel volvió a Inglaterra y las negociaciones sobre el pago del rescate comenzaron. Una gran cantidad de oro se pagó al duque de Austria para dejar libre a Ricardo.