viernes, 2 de noviembre de 2018

Visitando el mercado medieval de Obidos, Portugal




Obidos es un pequeño pueblo cercano a Lisboa que merece muchísimo la visita, con un castillo en la parte superior al que se puede subir a las murallas, aunque hay que ser personas sin vértigo ya que ni las escaleras ni las murallas arriba tienen ni barandillas ni protección¡¡ Es un pueblo precioso, muy pequeñito, pero fácil de recorrer, con el atractivo adicional del mercado, en el que la gente se disfraza con trajes de época. Yo no me lo puse porque con el calor que hacía en plena ola me pareció asqueroso, pero sino sí que me habría disfrazado. Son casitas blancas con rayas azules, con una calle principal (Rua Direita) que va desde la puerta de entrada de la muralla (Porta da Vila) con un mural de azulejos impresionante, hasta el propio castillo, todo ello lleno de tiendas donde destacaba la ginja, aunque no lo probamos, que es licor dulce, de 20 grados, elaborado con cerezas de ginja, aguardiente, azúcar y canela que en este pueblo sirven en una taza de chocolate que luego te comes.

Obidos pertenecía a la reina de Portugal, es decir, era ofrecida como regalo de bodas a las esposas de los reyes portugueses, llamándose “A Vila das Rainhas” o villa de las reinas, aspecto que comenzó con el rey Dinis en el siglo XIII y siguió hasta el siglo XIX donde paso a ser patrimonio nacional, como le paso posteriormente al Palacio de Queluz que ya vimos. En él, hay muchísimos vestigios de la época medieval, con calles tortuosas y estrechas, empedradas, con un gran castillo fortificado arriba de defensa del pueblo dominando todo y una gran muralla circunvalando el pueblo, lo que da nombre al pueblo ya que deriva de Oppidium que significa “ciudad amurallada”.  También se observan detalles moriscos, romanos, celtas… así como románticos con buganvillas que recorren gran parte de las fachadas de las casas de la calle principal. Fue muy importante en el siglo XX porque aquí se dio el alzamiento contra el dictador Salazar.

El castillo fue considerado Monumento Nacional en el 2007 y fue elegido como una de las Siete Maravillas de Portugal, junto con el castillo de Guimarães, a donde no llegamos y donde nos íbamos a alojar en su posada que es un antiguo monasterio edifico histórico igualmente, los Monasterios de Batalha y Alcobaca, el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem que vimos en Lisboa, y el Palacio de Pena que visitamos en Sintra. 

Aunque lo que más nos gusto fue el mercado. A partir de las 5 de la tarde hay un gran mercado en la explanada interior del castillo, pero antes ya puedes disfrutar de otro más pequeñito a las afueras del pueblo, justo pasando la Porta da Vila, aspecto que tienes que hacer seguro para poder ver el acueducto, de 3 km de largo y construido por Catalina de Austria. Allí, hay un puesto donde alquilar los trajes tradicionales y muchísimos artesanos con coronas de flores trenzadas a mano, productos típicos, cuero, juguetes tradicionales, dulces típicos, e incluso odias hacerte tatuajes de henna, que luego vimos también arriba en el castillo. Aquí había un puesto para comprar las entradas, aspecto que teníamos que haber aprovechado ya que luego arriba toco una gran cola… Igualmente, había un pack que no logramos comprar porque nos faltaba un sitio que era pagar 40 euros por cenar arriba, por el disfraz que te daban y tener un sitio predilecto para ver las actuaciones que consistían en justas y diversos juegos medievales. Aun así, vimos estas justas y luchas antes de irnos del mercado de casualidad, pensando que nos estábamos confundiendo de camino… 


El mercado en el castillo muy bien ambientado, con multitud de puestos de productos artesanales y también de comida, llegando a servirte las cosas en paltos de cerámica, sin cubiertos, la bebida en jarras de cerveza, etc. Todo esto ambientado con música y diversas actuaciones como juicios de brujas, etc. Justo delante del castillo, una zona con instrumentos de torturas, fantasmas, etc., que de noche con las luces iluminándolos, le daba un carácter muy tenebroso.
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Dulces típicos de Sintra




En Sintra podrás deleitarte con dos dulces típicos, ya que no todo es bacalao.

Uno era las queijadas en la Piriquita que son pasteles de queso aunque nos parecieron un poco duros y sosos, y nos quedamos con los pasteles de Belem. 


Como cuenta la propia página web de la pastelería, la Piriquita nació en 1862, donde trabajaban Amaro dos Santos y su mujer. El nombre del establecimiento vino del sobrenombre que le dio el rey Carlos I a la mujer, Constancia Gomes, por su baja estatura. El propio rey les indico que le crearan un postre que fueron las queijadas, y que el rey comía siempre en sus veranos en Sintra.

En los 40, la nieta del fundador creo el siguiente dulce típico, los travesseiros, cuya receta secreta como con las queijadas la guardan la familia, que ya van por la quinta generación en regentar la pastelería.

Este lo probamos más tarde en una cafetería en plena plaza central, y estaba bastante bueno. Es un bollo hecho con almendras, hojaldre, huevos, azúcar y un poquito de canela por encima. 

Visitando el Palacio Nacional de Sintra




Aparte de la quinta y el famoso Palacio de Pena, en Sintra puedes ver otras cosas como su Palacio Nacional. La verdad que aquí tuvimos mala suerte, porque preguntamos expresamente si había muchas escaleras, y nos dijeron que no. Cual fue nuestra sorpresa al ver qué empezaba con unas escaleras tremendas en espiral¡¡¡ Encima para sentarse hay muy pocas sillas, pero encima hay que pedir permiso a las que vigilan para usarlas, y lo peor es que el resto del palacio es igual, así que queríamos matar a la chica que nos dijo que no había ni una escalera en todo el palacio…


Por fuera, me pareció feo, pero por dentro, a pesar de las escaleras, tiene estancias y partes muy interesantes como techos bellamente decorados con aves de caza, o paredes de azulejos preciosos, comedores, habitaciones, la gruta de los baños, o la sala de los balsones que es realmente increíble con un techo repujado en oro y labrado al detalle y todas las paredes llenas de azulejos contando a la historia del palacio. Lo que más llama la atención son sus chimeneas, aunque no las fotografíe desde el ángulo donde estaba, que son las salidas de las enormes cocinas que luego vimos.

Como le pasa a la quinta, tiene una mezcla de estilos tremenda, pasando del gótico al manuelino, el romántico, medieval, … Además, junto con la quinta, el palacio de pena y el palacio de queluz entre otros, forman parte del Paisaje cultural de Sintra, Patrimonio de la Humanidad desde 1995 por la Unesco. El Palacio fue Monumento nacional en 1910.



Fue construido durante la ocupación musulmana, ya que los dirigentes tenían un palacio defensivo en las montañas, el Castelo os Mouros, y otro, residencial en la ciudad, el palacio de la Vila. Posteriormente, en el siglo XV fue renovado para adaptarlo a la estética manuelina y continuaron sus ampliaciones y remodelaciones durante varias épocas, incluyendo a la del rey Manuel I, que ya vimos que hizo mucho por el país cuando describimos la visita a Évora. Fue utilizado como residencia de verano junto con el palacio de Pena de la familia real hasta la instauración de la República.

Pasas por múltiples salas, destacando el comedor, bellamente ornamentado y dispuesto para comer hasta llegar a la sala de los escudos, que tiene los escudos de armas de 72 familias portuguesas ya que en esa época eran los reyes quienes nombraban directamente a los miembros de la nobleza y había un reducido número de familias que podían pertenecer a ella y de los ocho hijos de D Manuel I. Eso sí, los jardines que yo ya me imaginaba impresionantes, era un “cuchitril” enano, con dos rastrojos y de obras
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Recorriendo el Palacio de Pena (ármate de paciencia)


Para ir a visitar el Palacio, lo primero fue a las 9 ir corriendo al palacio de Queluz que teníamos enfrente a comprar las entradas del día, para ahorrarnos la cola al llegar al Palacio de Pena y menos mal, porque al llegar después de la subida que tiene por una carretera de montaña atestada de coches, había una cola de al menos media hora para comprar entradas, luego tuvimos una de 15minutos para entrar dentro, y luego otra de otros 10 minutos para subir al bus que te lleva hasta arriba y que te ahorra una buena caminata, aunque dentro vas como sardinas en lata, ya que a pesar de que vale 3 euros por persona, lo cargan a tope yendo muchísima gente de pie. Menos mal que nos tocó de los primeros del nuevo bus, y así pudimos ir sentados. Mientras que la subida va llenísimo, la bajada por el contrario va mucho más vacío, aunque no te dejan sacar el billete sólo para un sentido, mira que son listos. Conclusión, hay que ir lo más pronto que se pueda como fue nuestro caso, y mejor meterse sin más dentro, porque luego sales en el mismo punto y puedes ver las murallas y entrar por la puerta de Neptuno sin problemas pero te ahorras más cola ya que nosotros lo hicimos al revés, y supuso otros 15min de cola, y que decir cuando salimos a la hora donde la cola iba toda la cuesta hasta donde estaba el bus…

El Palacio se asoma tímidamente entre una vegetación abundante, y coronando una gran colina, así que desde allí se divisan unas vistas increíbles de Sintra y la región, y de los extensísimos jardines por los que luego di un pequeño paseo. Aquí otro síntoma de la “simpatía” de algunos portugueses porque pregunte en la tienda al final de la visita que cómo se podía ir a los jardines y me dijo que mirara un plano, que estaba señalizado allí. Con lo fácil que hubiera haberme dicho que en la parada de autobús a la izquierda parten los miles de caminos por donde perderte un rato…

Este Palacio es principalmente conocido por la extraña mezcla de estilos arquitectónicos de su fachada, así como por lo colorido de sus torres y paredes, que no es normal, pudiendo ver aspectos manuelinos típicos del país, estilo renacentista, islámicos, gótico, mudéjar y multitud de formas de decoración, lo que parece como un collage de palacios puestos al tun tun por un niño, pero que le da un aspecto único a la vez. Por dentro no nos llamó especialmente la atención, aparte que con toda la gente que había, teniendo que ir si o si por el caminito marcado de forma muy rápida y sin poderlo admirar, pues dejaba bastante que desear. Aun así, el Palacio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995 y fue una de las residencias de los reyes en el siglo XIX. Es curioso que todas las torres excepto la del reloj tienen cupulas encima. 


El origen del palacio es bastante curioso. Felipe II, un rey consorte, visito la zona y se enamoró de ella, así que decidió adquirir un gran terreno donde mando edificar este palacio y donde también se hallaban otras villas o incluso el Castillo de los Moros. Este Palacio decido construirlo encima de los restos de un antiguo monasterio de la Orden de San Jerónimo que quedaron tras el gran terremoto ya mencionado varias veces de 1755. Este monasterio había sido reconstruido el rey Manuel I cumpliendo una promesa, rey que ha salido bastante en el libro por su amor a dicha orden y al país.

Según bajas del autobús, aun te queda una “pequeña” cuesta para subir, que ya podía solventar el bus con lo que se paga, o al menos poner alguna forma alternativa para subir a los que tienen problemas de movilidad… Aquí ya empezamos a ver las típicas fotos de la fachada multicolor. Tras terminar la subida y girar a la derecha, pasas por una puerta llena de relieves de piedra con forma de pinchos y aspectos moriscos que tiene un puente levadizo incluido¡¡ Parece un palacio de juguete. Tras descansar un minutillo de la subida, fuimos bordeando las almenas donde te podías subir y nos metimos por la puerta de Tritón que daba  aun patio de los arcos, y donde hay otras escaleras que dan a la pequeña capilla, que es de piedra aunque no tiene nada muy reseñable y un camino alrededor de las murallas que hice luego y que te permite ir hasta casi el inicio del recorrido, contemplando esos muros rojos tan grandes. Desde allí, hay unas vistas tremendas del castillo de los moros, ves almenas, hay tramos muy estrechos donde se junta mucha gente y hay que esperar un poco, pero merece la pena el pequeño recorrido por las vistas.

Tras eso ves la puerta principal por la que fuimos confundidos, ya que debíamos haberlo hecho luego, jeje. Esa fachada es espectacular, toda llena de azulejos portugueses en tonos azules verdosos y blanco y con una puerta presidida por un ser que me recuerda al dios Neptuno o al padre de la Sirenita, saliendo de una concha, con cabellos largos que parece que soporta sobre sus hombros todo el peso de la estructura. Es conocido como la puerta de Tritón y fue diseñada por el rey Fernando como una “alegoría de la creación del mundo” ya que engloba los cuatro elementos ya que une el mar con las conchas con la tierra con las hojas y las parras, con el aire y le fuego. Dicen que tiene mucha relación con el convento de Tomar que ya habíamos visitado, tanto porque allí se ve un hombre similar barbudo en el coro del convento como por la ventana que hay en el patio de los arcos que esta justo en al punto donde esta Tritón en la otra fachada y que se asemeja  justo enfrente de estilo manuelino como la famosa ventana del convento que también tenía muchísimas referencias al mundo marino. 


Dentro, enseguida accedes a un claustro donde cada columna es totalmente diferente a las demás. Había una persona restaurando los azulejos, y rodeando al claustro se visitan muchísimas estancias como algún dormitorio como el del rey Carlos (que fue asesinado), el comedor con la cruz de los templarios nuevamente, alacenas con platos, baños etc.

En el piso superior más dormitorios de las reinas, ayudas de cámara, y diversos aposentos de descanso. Destacan techos y paredes en algunas de estas habitaciones. También eran memorables el gran salón lleno de ventanales enormes con vidrieras de colores preciosos (algunos provenientes de Centroeuropa, Nuremberg sobre todo) y sucesión de sillones rojos puestos iguales con grandes esculturas (inicialmente fue concebido como una sala de billar aunque la mesa se quitó en 1939) y la sala de los venados, llena de cornamentas de ciervos, circular y muy bonita, que fue concebida para banquetes de los grandes caballeros, habiendo previsto poner grandes vidrieras con las heráldicas de los guerreros, y armas encima de las cornamentas, aunque finalmente no llego a realizarse, conservándose sólo la mesa circular en el centro. Remarcar que en la sala había una pequeña exposición de trozos de vidrieras e indicaba el cartel que era parte de la colección de Fernando II, que era un enamorado de eso y coleccionaba muchísimas y gran variedad de objetos de arte. Terminamos la visita en las cocinas, desde donde llevaban todo por la escalera de caracol que bajamos hasta la sala de los venados para los banquetes. 


Desde su finalización, el Palacio fue residencia de cinco reyes de Portugal siendo el ultimo Manuel II ya que después en 1910 se instauro la república y se convirtió en el museo que es hoy en día.



Después de la visita, hicimos una pequeña parada en la tienda donde compramos unos bolsos circulares muy curiosos y me encamine a una ruta por los jardines en solitario mientras que me esperaban en la parada del minibús. Empecé con energía, yendo hacia abajo y al ver a un montón de personas, decidí bajar con ellos. Craso error, ya que terminé en el punto más bajo del palacio donde se coge el minibús, así que tuve que subir todo de nuevo… Menuda cuesta¡¡ Luego decidí irme hacia la derecha, tampoco acertado, porque sólo marcaba que a 1,5km estaban las estufas, pero nada más, así que decidí volver sobre mis pasos y encaminarme a la izquierda. Por fin empecé a ver un paisaje impresionante¡¡¡ Eso si, todo estaba como a un kilómetro y pico en todas direcciones, que teniendo en cuenta la día y vuelta, eran casi 3km para cualquiera de los puntos interesantes. Empecé varios caminos, siempre intentando ir hacia la zona de los algos, pro cuando llevaba unos 700m en cada uno y no veía nada parecido, pensaba que iba mal y volvía sobre mis pasos… Así hasta que ya dije, vuelvo arriba, y cuando iba a darme por vencida, vi unas señales que decían 700m a los lagos, así que pensé, los tengo aquí al lado… Ufff, madre mía, que bajada, y lo que es peor, que, subida, con una inclinación fácil, tierra suelta en muchos puntos, y todo eso con poco tiempo, así que subí, bajé, e hice fotos en menos de 20min todo. Eso sí, la zona de los lagos impresionante. Esa imagen de los dos lagos consecutivos, la vegetación, no se me ira de la memoria en mucho tiempo. Por el camino, vi algún otro punto señalado en el mapa como el lago de la concha, el valle de la reina, el jardín de las camelias…

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Visitando el Palacio de Queluz


En nuestro viaje a Portugal visitamos el Palacio de Queluz. Mira mas en mi link Diario viaje a Portugal. Menos mal que fuimos a las 5, y que lo teníamos enfrente, porque veíamos cosas raras, como que las taquillas estaban cerradas, o que iban cerrando ventanas según salíamos de la habitación, pero no entendíamos nada hasta que salimos a los jardines donde dimos una pequeña vuelta y pensamos en tomar algo ya que aún no eran las 6 que era cuando cerraban, pero estaba ya cerrada la cafetería. Menos mal que lo suplimos con un pequeño bar al lado del hotel donde tomamos algo y luego aprovechamos y ya cenamos unas tostas impresionantes de jamón y queso con un aceite con orégano muy bueno.  Moraleja: mejor ir con tiempo y unas dos horas antes de cierre a los edificios para que no “echen” amablemente.

El Palacio por fin era lo que consideramos un palacio normal, con grandes y fastuosas estancias, techos y paredes muy decoradas, grandes muebles barrocos, ventanales gigantes a jardines, y, por fin, prácticamente ninguna escalera¡¡ Solamente en el jardín que ya puedes recorrerlo a tu antojo.

El Palacio es de los menos visitados de Sintra, aunque merece muchísimo la pena, mucho más bonito que el Palacio Nacional de Sintra por ejemplo. Era la residencia de la Casa de Braganza. Lo construyo Pedro III en el siglo XVIII. Tras el gran terremoto de 1755, adquirió bastante importancia pasando a ser el lugar de permanencia de la familia real de 1794 a 1807, con motivo del traslado de la corte a Brasil ante la inminente llegada de las tropas francesas a través de suelo español, quitándose su uso normal de residencia de verano. Este aspecto ha sido conservado hasta la actualidad ya que en una de las zonas, el Pabellón de Doña Maria, construido para la reina Maria I de Portugal, se alojan los jefes de Estado extranjeros que visitan Portugal.

Es bastante fastuoso, comparándose en muchos foros con el Versalles francés, también debido a que luego los jardines están muy cuidados, llenos de laberintos creados con setos, grandes canales de azulejos típicos del país, etc.

Finalmente fue donado por el rey Manuel II al Patrimonio portugués. Sufrió un tremendo incendio y a mediados de siglo se empezó a restaurar, e incluso hoy en día pudimos ver que continúan los trabajos, sobre todo en el jardín donde había unos paneles donde habían aprovechado para contar la historia del palacio y para contar las restauraciones que continúan haciéndose. 

En el interior me pareció pequeña pero acogedora la capilla que está al lado de la entrada donde otra vez se veía el factor de la restauración, ya que el órgano estaba despedazado en el suelo en pleno proceso. Vamos, que podíamos habernos llevado un trozo sin que se enteraran…

Aparte de ello, casi todas las estancias tienen algo destacable, como decoración en paredes, muchas puertas llenas de espejos y repujadas (principalmente en tonos blancos y dorados), suelos de parque con diferentes formas geométricas, grandes muebles de época como los que nos gustan… Aparte de eso, algunas salas en particular merecen especial mención como el salón del Trono que te lo encuentras al inicio de la visita con espejos en todas las paredes y arañas de cristal como la galería de los espejos de Versalles con techos en blanco y dorado repujados dándole mayor fastuosidad y pinturas de fruteros encima de todas las puertas sin dejar ningún hueco sin algún adorno, la Sala de los azulejos donde los mismos cuentan escenas de las colonias portuguesas y que tenía hasta un carruaje en medio de lo grande que era, la sala de los embajadores muy luminosa en tonos verde esmeralda con también bastante espejos y relieves y grandes pinturas en el techo, la Cámara del Rey que tiene pintadas escenas del Quijote en una habitación redonda con techo abovedado preciosa. Aparte de estos, estaba la sala de música (una de las más antiguas del palacio), la sala de los fumadores, los aposentos de las reinas, princesas y consortes, la sala de acceso al jardín, el comed


or o la sala del tocador por ejemplo.

Con respecto a los jardines destacaría los laberintos como ya comenté y sobre todo el canal de azulejos que hay muy cerquita de la salida del palacio, a la que se baja por la escalera Robillion, que fue construida entre 1758 y 1760 por el arquitecto Robillion, de ahí su nombre, que fue el mismo de las habitaciones del rey Pedro III y la reina Maria I. En esa escalera instauro la fuente de las conchas. Como curiosidad a esta escalera se le añadieron jaulas en 1822 para mantener leones, jaguares, tigres o lobos para demostrar el interés de la familia real en la naturaleza y la zoología. 


Los canales que hay justo enfrente son preciosos, con un frontón de azulejos impresionante al que se accede por una escalinata doble, y azulejos que relatan historias de barcos, naufragios, conquistas, y multitud de acontecimientos más de los portugueses. Dicen que se llenaba de agua cuando algún miembro de la realeza quería dar un paseo en bote.

En los jardines aparte podías ver una cascada, varias fuentes, o perderte un rato en el jardín nuevo , oler flores, ir al invernadero, ver un campo del juego de Pela, que era el pasatiempo favorito del hermano de Pedro III, Jose I, que hizo construir un campo en los jardines para jugar. Era un deporte que venia del siglo XIII y consistía en golpear una pelota de piel o algodón con la palma de la mano, de ahí su nombre francés de Jeu de Paume (parecido a la pelota vasca). Posteriormente en el siglo XV comenzó a cambiar y se empezó a usar una raqueta o guante cesta, pasándose a llamar el tenis de la realeza.


lunes, 29 de octubre de 2018

Paseando por el Bosque Encantado, España


Una visita muy recomendable cerca de Madrid si tienes niños es ir a pasear unas horas por el Bosque Encantado, ubicado en San Martin de Valdeiglesias, a una hora y poco de Madrid. Para llegar hay un gran tramo de autopista, aunque luego los últimos 20minutos son carretera de montaña de un carril en cada sentido, pero en muy buen estado. Esta señalizado con unas señales marrones que ponen “Jardín Botánico”, teniendo que ir el último tramo por un camino sin asfaltar donde caben justitos dos coches. La visita puede durar lo que quieras, pero suelen ser unas dos horas. La entrada cuesta 11 euros los adultos, 9 los niños, aunque hay alguna pequeña promoción si lo compras online antes de ir.

El sitio en sí, espectacular, poniendo sólo como pega que sólo tienen una pizzería para comer en el recinto, que la verdad podían sustituir por una máquina de sándwiches o algo similar, y falta algún sitio cerrado donde poder comer. Justo al lado de la pizzería hay un área infantil con columpios y un tobogán que encanta a los niños pequeños.

El paseo es muy bonito, porque tienen varias rutas preparadas, la ruta de la historia, de los inventos, ruta de los bonsáis, de los cactus, un laberinto, etc., teniendo en cada una unas esculturas temáticas diferentes. Es libre el camino, con lo que puedes decidir por donde empezar. Van sucediéndose las terrazas hacia abajo, que luego hay que subir jejeje.

En el camino, puedes ver esculturas de dragones, la fuente de los delfines, motos, coches, soldados, músicos tocando instrumentos, trenes, carruajes tirados por caballos, Blancanieves y los siete enanitos, Peter pan y Campanilla, el toro y el torero, Don Quijote y Sancho Panza, etc… la verdad que una delicia. 

Al ser otoño, pillamos muchas hojas en el suelo, así que volvimos con las mochilas llenas de ella ya que nos encantan coleccionarlas, así como frutos, castañas, ramitas, agujas de pino…Un buen florero 😊 Nos quedamos con ganas de ver todo florecido, así que seguramente volvamos en primavera. Todo esto sin contar que es también un jardín botánico, así que si te gustan mucho los arboles y flores, puedes ir viendo las especies que son en los carteles de cada una.

Hay muchos sitios para ir descansando y sentarse, bien sillas delante de las estatuas (que por cierto no pueden tocarse) o bien banquitos idílicos rodeados de plantas. También puedes deleitarte con bastantes cascadas en el recorrido, donde hacer unas fotos increíbles.

Y ya como ultimo detalle, si tus niños son muy pequeños, les encantara ir buscando en los arboles las puertecitas de los duendes y hadas, ya que por muchos sitios en los arboles hay puertas de entrada, o casitas con a veces figuras al lado, oras veces solas, para terminar en el gran castillo del final, donde en la colina se ven múltiples casitas de todos estos habitantes mágicos de este “Bosque Encantado”

viernes, 26 de octubre de 2018

Viendo los castillos mas importantes Dinamarca


En nuestra visita a Copenhaguhe (escapada dinamarca) pudimos ver dos castillos muy interesantes, contratando para ello una excursion ya que estaban lejos unos de otros.

El primer castillo que vimos era el castillo de Frederiksborg construido en Hillerod sobre tres islotes del Slotssø («lago del castillo») entre 1560 y 1630, obra de Hans van Steenwinckel el Antiguo. Se le considera como la mayor figura del Renacimiento danés. Fue nombrado en honor de Federico II. Se trata del palacio más grande de Escandinavia. Simboliza la potencia de la monarquía absoluta danesa. En efecto la familia real lo habitaba y se consagraba a los reyes cuando Dinamarca era una monarquía absoluta que se extendía hasta Noruega. En 1839, se destruyó por un incendio volviendo a ser reconstruido a partir de 1859.





Las medidas de seguridad para entrar eran realmente estúpidas, ya que no querían ni que pasáramos el biberón de la niña, pero hay que decir en su defensa, que el castillo era impresionante y que podríamos haber estado 4 horas más sin problema recorriéndolo. Destacaba la iglesia tanto por su ornamentación como por su amplitud de la época de Christian IV; la sala del trono, que además tenía una exposición de trajes de época de los reyes y reinas que habitaron el castillo, y la multitud de estancias con escudos, armaduras, muebles muy trabajados, etc. Se ven piezas de los reyes Oldenborg desde Christian I (1448-81) hasta Christian IV. Del exterior destacar las torres verdes, que toman ese color al estar recubiertas de cobre. Nos contaba el guía que cuando se rompía una y la cambiaban, aceleraban el proceso de oxidación del cobre con pis de caballo para lograr ese tono verde.










El Castillo de Kronborg es uno de los cuatro monumentos daneses declarados en 2000 Patrimonio de la Humanidad culturales. Durante varios siglos Dinamarca obtuvo importantes ingresos económicos cobrando una tasa a los barcos que atravesaban el estrecho de Oresund, estrecho que separa a la isla danesa de Selandia del territorio sueco. El Castillo cumplió un importante rol en esta tarea recaudatoria. En la actualidad el castillo es sede del Museo Marítimo y de Comercio de Kronborg. Se entraba por la puerta oscura para acceder al patio de las cuatro puertas y de allí al patio del castillo, donde tiene lugar una vez al año Hamlet, la obra de Shakespeare desde 1816. En dicha obra, el castillo de Kronborg tiene la denominación de "Elsinore". Iban justo a empezar a representarla, con el actor Al Pacino como protagonista del 1 al 9 de agosto, e incluso en el interior estaban abiertas dos estancias dónde se podían ver todos los actores que habían intervenido en representaciones anteriores.



Por dentro el castillo era muchísimo más sobrio que el anterior. Lo más destacable era la primera parte que consistía en recorrer las casamatas del castillo, espacios donde se alojaban los soldados en las guerras. Eran habitaciones oscuras y húmedas que albergaban hasta 1000 hombres con todo lo necesario para sobrevivir 6 semanas. Tiene la estatua de Ogier el danés, durmiendo, que despertará el día que el país esté en peligro. El resto de apartamentos reales fueron rehabilitados por Christian IV tras el incendio. Lo mejor estaba fuera del recorrido, con una pequeña iglesia en uno de los laterales, que parecía protestante. Destacaba su manija para entrar, que era una mano agarrando el picaporte. Fue consagrada en 1582 y logró sobrevivir al gran incendio de 1629.




Opinion Disney Cruise Line DCL


Disney Cruise Line (DCL) es una compañía que ofrece cruceros marítimos. Con ellos he hecho un crucero por el mediterráneo



Mi puntuación final de DCL es un 8.5. En general, me parece una compañía con un barco realmente espectacular, tanto si vas con niños como si no, teniendo espacios increíbles para los más peques, adolescentes, adultos, pudiendo cada uno hacer su crucero de una forma totalmente diferente.

Lo único que mejoraría es el precio, que pagas Disney pro todos lados, e incluso las tiendas tienen precios demasiado altos, cuando lo normal en un barco es que sea mucho más económico, pero de verdad que es un crucero ideal que espero repetir alguna otra vez en la vida

Otro puntillo a mejorar son las excursiones que casi todas eran en inglés sólo (idioma oficial del barco) y bastante caras, con horarios muy de EEUU, comiendo a las 11.30h por ejemplo…

Evaluando los principales puntos podríamos destacar:



-   Barco: El barco en el que viaje era bastante grande, y muy bien cuidado. Tenía muchísimas actividades adicionales que hacer.
Para los niños, cuentan con dos mega clubes con miles de actividades, desde hacer flores, objetos de piratas, ser un superhéroe, bailar con Stich el hula hula, o simplemente jugar con las tabletas, ver películas, o tirarse por toboganes. Tiene una zona más para niños de hasta 8 años y otra que es el laboratorio que recomiendo para ya más mayorcitos. Aunque el idioma oficial es inglés, siempre hay alguna cuidadora que habla español y puede ayudar  alos mas peques. Además, tienes unos walkitalkies en tu habitación al que te llaman si el niño pide salir del club. Para los adolescentes, había también muchísimas actividades en el diario de abordo, lo único que no las tenga registradas porque no nos afectaban. Y los adultos tenía bingo, casino, piscina sola para ellos, un restaurante (aunque de pago) también sólo de adultos. Y aparte el barco super cuidado, cómodo, vamos un 10¡¡¡ Ya para rematar, yo por ejemplo tengo alergia al sol, pues este barco, que no suele pasar, alrededor de la piscina tenía muchísimo hueco también cubierto para que pudieras disfrutar del aire libre sin quemarte¡¡¡



-          Tripulación: La tripulación también excelente. Aunque el idioma oficial es inglés, se desviven por hablarte en español si saben, y sino llaman corriendo a algún compañero para entenderte. Los personajes sólo hablan inglés, pero tienen grandes charlas aunque no se entiendan con los niños y por gestos se hacen entender. En restaurantes, tiendas, etc., todos muy atentos. Un 10



-      Precio: Con respecto al precio es caro, tanto el crucero en si como las excursiones o cualquier extra que quieras cogerte así que es en lo único que le voy a bajar la puntuación junto con el siguiente punto. Puntuación: 8



-     Excursiones: En excursiones daría un 6.  No cogimos mas que una ya que íbamos a disfrutar del barco y muchos puertos los conocíamos, pero la única que cogimos fue exorbitada de precio, aparte que mal organizada, llegando a comer a las 11.30h, cosa que no podíamos creer porque acabábamos de llegar del barco de zamparnos un mega desayuno… Aparte, tampoco contaron gran cosa de historias, que es lo que me gusta cogerlas. Eso sí, la organización para salir del barco, subir a autobuses y demás realmente excelente.  



-          Comida: Con respecto a la comida, les doy 7. Estaba muy buena, pero para los niños tenían poca variedad, lo cual me extraño muchísimo al ser un crucero especial para ellos. Pensamos que seria porque en EEUU terminan todos pidiendo siempre lo mismo, así que cada día había pasta, pizza, hamburguesa y perritos, y sólo algún día puntual había mas variedad. Para los adultos había más opciones, incluso sin gluten, teniendo sólo que elegir el día antes el menú del siguiente día. Hubo varios paltos memorables, como la langosta del día de los piratas. Eso sí, si fuera por los restaurantes, volveríamos a tener un 10, sobre todo por el Animator, que es el mas espectacular que he visto en mi vida, con varios shows únicos como que aparezca Mickey de Fantasía, o que dibujes y veas tu dibujo animado en las pantallas que rodean la sala que continuamente proyectaban imágenes de películas o bocetos de las películas mas famosas.



-       Organización: En esto les doy un 10. En contra de las largas colas que tienes en un parque Disney, aquí en el barco todo estaba calculado al dedillo, realmente impresionante. Cumplían todos los horarios sin demora, sincronización perfecta, increíble como organizaban salidas del teatro en los espectáculos (del nivel de Broadway) o las excursiones