viernes, 2 de noviembre de 2018

Recorriendo Tomar, Portugal




Los templarios se instalaron en Tomar, con un castillo, al que pronto añadieron el convento de Cristo donde dormían que visitamos posteriormente y la iglesia, que era realmente espectacular, mucho mejor al natural que las fotografías. Mira mas en mi link Diario viaje a Portugal

Duraron hasta el siglo XVI donde se introdujo la Inquisición en el país, que comenzó a profanar tumbas, destruir toda la documentación existente, de forma que la orden se volvió sólo monástica y poco a poco fue desapareciendo.

Cuando llegamos al sitio la verdad que fue una suerte ir con guía, ya que nos dejó arriba y él fue a aparcar abajo, y además nos coló una gran cola de viajes organizados que iban a la vez, aunque luego dentro al ser el espacio tan grande, la verdad que no había ninguna aglomeración. Todo el complejo es Patrimonio de la Humanidad desde 1983.


El patio es precioso, se ve el convento, el castillo, como fue añadido, e incluso los efectos del terremoto tan grande que asolo la ciudad en el siglo XVIII de forma que había parte de las paredes de la iglesia que se habían caído, pero las mantenían ahí para que se vieran. Antes de entrar ves la puerta sur de la iglesia obra de Juan del Castillo, realmente preciosa y super ornamentada.


Hay multitud de patios interiores, casi todos con la misma configuración, estilo claustros, con pequeñas barandillas y arcos, una fuente en el medio o un sumidero y preciosos azulejos decorando las paredes. Igualmente, muchísimas ventanas poseen asientos para poder sentarse y deleitarse con los paisajes y la tranquilidad que tuvo que tener el entorno. Justo desde uno de esos asientos se ven las ruinas el Paco do Infante, que era la antigua casa militar templaria trasformada en palacio por D. Henrique. 

Empezamos la visita por el claustro do Cemiteiro, característico por los azulejos y esos arcos. En él se puede ver varias salas curiosas. La primera que visitamos fue la capilla  Portocarreiros realizada en 1626 por Antonio Portocarreiro, preceptor de las rentas de la Orden, como capilla funeraria de su familia, para redimir pecados que contiene unos impresionantes murales de azulejos con imágenes de la vida de Jesus y Maria. Creía recordar que el guía nos había dicho que era en honor también de los navegantes pero no he logrado encontrar confirmación del tema. Aquí fue super curiosa la historia que nos contó sobre el escudo que se veía justo enfrente, ya que como se ve sólo hay una flor en uno de los cuadrados, pero anteriormente había uno en cada una, correspondiente a las mujeres que tenía, pero justo por eso decidió construir la capilla y tener sólo una mujer, de forma que se quitaron dele escudo las demás para que así quedara reflejado. 


Aparte de la capilla en este claustro se ubican también las tumbas de varias personas relevantes como D. Diogo de Gama, hermano de Vasco de Gama y capellán de D. Manuel I,  D. Baltazar de Faria, diplomático al servicio de D. João III, de 1584 y la de D. Pedro Álvares Seco, contador de la Orden, compuesto por un túmulo en arca bajo un obelisco decorado con las armas del mismo.

Tras eso fuimos a la sacristía nueva, totalmente vacía de muebles. Nos indicaba el guía que tenía una acústica excepcional y que daban bastantes conciertos de cámara allí. Llego a demostrándolo chillando y la verdad que se oía muchísimo. Fue construida a finales del siglo XVI por Francisco Lopes, el Maestro de los trabajos del convento durante el priorato de Medes. Lo más relevante es el techo realmente bonito donde se pueden ver aspectos militares, armas reales, cruces de la Orden sobre un fondo negro que responde a unas obras de unificación estilística en 1629 en la época filipina.

Y con eso llegamos al punto fuerte de la visita junto con el claustro principal, la iglesia. No había leído mucho adrede de este palacio de Tomar, simplemente había visto alguna foto y pensé que era espectacular, y menos mal, porque cuando vi la iglesia me dio un vuelco el corazón. Era realmente impactante. Sólo hay una parecida en Jerusalén (basándose en la idea del santo sepulcro), pero muchísimo más pequeña. Es una estructura circular que tiene dentro otra más repleta de iconos, estatuas de santos, etc. done instalaban el altar para dar misa. Te sobrecoges cuando la ves. 


Tiene aspectos románicos aunque fundamentalmente es gótica. Usaron múltiples técnicas, desde frescos con trama patojos como el de pulpito de la entrada, pan de oro, estuco, trabajos de madera, relieves, etc. Allí lo llamaban charola, que significa rotonda por el carácter redondo anteriormente explicado y venia del siglo XII aunque por supuesto ha sufrido muchísimas modificaciones a lo algo de los siglos, especialmente durante el siglo XVI, hasta convertirla en el altar principal como nos explicaba el guía.

Tras esta visita tan bonita, volvimos a otro claustro, esta vez el principal, donde se ve una cosa curiosa y es una ventana realmente cuidad y adornada con motivos marineros como los que veían en otros puntos del convento, y que es la ventana sur de la sala capitular que prácticamente tapiaron al construir el claustro principal. En este claustro también destacan las escaleras de caracol de piedra bellamente pulidas que ves en dos extremos del patio.

Desde el patio accedes a una terraza donde puedes ver la Casa do Capitulo, del siglo XV, donde se reunieron las Cortes convocadas por Felipe II en las que fue legitimizado como rey de Portugal. Aquí que nos preguntó que que creíamos que había sido, y yo dije que una iglesia ya que al fondo se veía como un altar, pero me dijo que aparte de eso, también había sido una prisión durante un tiempo. Curioso, desde luego 😊

Este claustro es realmente bonito, aunque de otro estilo diferente, ya que aquí no aprecias azulejos, tiene columnas más gruesas y otro aire. La historia dice que durante el reinado de Felipe II, coronado rey de Portugal en 1581 precisamente en unas Cortes celebradas en Tomar y nombrado gobernador de la Orden, se continuaron con los trabajos de remodelación del Convento, añadiendo este claustro que culmino Felipe Terzi, de ahí que se le conozca como el de los “Felipes”.




Ya nos iba quedando menos de visita. Lo siguiente fue ver los dormitorios de los monjes. destacaban por su pequeño tamaño, aunque cada uno contaba con una ventana para poder ver los jardines. Hay varios que están abiertos para poder ver su interior, vacío de muebles por supuesto.

Desde una de estas habitaciones se pude ver el emblema máximo del convento que es una ventana de estilo manuelina llena de símbolos que fue copiada en el Palacio de Pena. Al igual que la ventana anterior, está llena de elementos marítimos, cuerdas, nudos, raíces, y elementos del mundo vegetal. 


Por último, de esta zona también destacaba otra habitación que era una enorme hoguera, ya que montaban un fuego en el medio que a través de la zona superior que no estaba cerrada como hoy en día calentaba todas las celdas de los monjes y residentes de la orden. En esta zona el guía también nos contó que había cambiado muchos la gente que residía allí, ay que tras los monjes masculinos y los templarios, posteriormente fue un convento femenino.

La última parte donde ya empezábamos a estar cansados fue la zona de las cocinas, bastante grandes pero rudimentarias, con una campana donde cabrían como 30-40 personas¡¡ y justo al lado hay un enorme comedor donde tenían las reuniones en l orden, que destaca por varios puntos curiosos. El primero es que no hay bancos a ambos lados de las mesas porque decían que no se podía dar la espalda a los comensales ya que eso dificultaba el dialogo. Igualmente, aunque aprecia una sala inmensa, se oía si no había nadie hablando lo que decían desde la otra punta de la mesa. Hicimos la prueba y oímos hasta la mitad teniendo en cuenta que la gente entraba, salía y habla alto. Y por último destacar los dos pulpitos que había en la mitad que usaban para leer durante las comidas.

Conocías el Castillo de Almoroul?




En nuestra ruta templaria por Portugal, contratamos una excursión que nos llevó primero a Tomar y luego al Castillo de Almoroul, que está muy cerquita y es idílico, aunque todavía le falta bastante para estar bien adaptado para los turistas. Llegas a él en barquito, donde suben 20 personas y que bordea el castillo. 

A partir de ahí, empieza una buena ascensión, por terreno de arena suelta que poco a poco van sustituyendo por tablas de madera y barandilla para ayudar un poco a la caminata. La última parte es una subida de montaña, con piedras, terreno irregular, t grandes escalones, raíces, así que hay que andar con mil ojos sobre todo con niños y personas mayores ya que es fácil resbalarse. Al llegar arriba, ves un castillo impresionante, pero las precauciones siguen, ya que hay grandes fosos y zonas donde trepar sin ninguna protección.


Dentro del castillo se ve un foso interior, y se puede apreciar perfectamente las murallas defensivas. Esta zona del castillo se usaba como almacén, aljibes, alojamiento para la guarnición, etc. Mas que un castillo diría que es una especie de puesto de vigilancia, porque está en medio del rio, pero es pequeño, tendría como máximo 10 habitaciones en su día. Tiene una parte más dentro, como un castillo dentro de otro, donde hay una torre de defensa a la que se puede subir sin problemas, llamada la torre del Homenaje, ya que ha sido rehabilitada y tiene escaleras normales en buen estado, desde donde hay unas vistas preciosas arriba. La torre está totalmente sola en el patio de armas, lo cual es una característica justo templaria. Al bajar de la torre el guía me contó que había muchas palabras que venían de la época templaria y que eran falsos amigos, igual que pasa con el inglés, que las usaban adrede con otro significado para que no les entendieran, como mensajes ocultos. Algunos de ellos son por ejemplo Amigo que significaba iniciación, Amor que significaba destructor de muerte y orden iniciática; Dama que era inteligencia y sabiduría; Flor que era doctrina verdadera y un largo etcétera.

También puedes, si te atreves, bordear las murallas y llegar a varios puntos de observación de las mismas. Yo me atreví sólo con uno, ya que todo el camino es bastante angosto y sin ninguna protección del lado de dentro y estas como a 10metros de alto. Menos mal que contaba con la ayuda de Joaquín el guía, ya que me sirvió de protección y apoyo en la escalera sin barandilla y con escalones resbaladizos tanto a la subida como a la bajada, y con él fui a uno de los puntos de defensa en un torreón de las murallas desde donde se divisaba una parte del rio impresionante. 





Con respecto a la historia, por supuesto está relacionado con los templarios de ahí que lo viéramos en la excursión del mismo día. Los origines no se conocen exactamente, pero lo que si está registrado es que en el siglo XII los cristianos arrebataron las ruinas de los vestigios que había musulmanes que venían de la época romana. Estas ruinas se llamaban Almorolan (roca alta). Entre 1169 y 1171 se empezó a construir el castillo por la Orden del Temple y servía para controlar el flujo de mercancías por el Tajo, ya que si navegas por el desde el castillo llegas hasta Lisboa. Formaba, junto a los castillos de Castelo Branco, Monsanto, Pombal, Tomar, Abrantes, Torres Novas y Zêzere la que se conoció como Linha do Tejo, una línea defensiva que protegía el paso del río hacia Coimbra, en aquellos tiempos capital del reino. Ha sido declarado Monumento Nacional. Fue ocupado por los templarios 140 años.

Con la extinción de los templarios, el castillo cayo en el olvido hasta el siglo XIX donde empezaron pequeñas obras de restauración, aunque es ahora cuando están poniendo los esfuerzos para acomodarlo al turismo. Mira mas en mi link Diario viaje a Portugal

Hip Hurra¡¡¡ Valorando el Hippotrip en Lisboa




En Lisboa nos subimos al Hippotrip, que es un autobús anfibio que hace un recorrido terrestre de una hora y otro acuático de media. Yo había hecho uno similar en Rotterdam (lee mi experiencia en este link), y la verdad que a los niños les gusto un montón, así que me decidí por hacerlo aquí también. Me gusto más que el que hice en Holanda porque el recorrido pro tierra está más currado, aparte que todas las explicaciones las hacen en portugués, pero también en inglés, así que te vas enterando de todo. Mira mas en mi link Diario viaje a Portugal

La única pega que le pongo es que los niños, a pesar del alzador que llevan, no ven muy bien durante el recorrido terrestre, ya que esta alto las ventanas justo para evitar que luego entre el agua y demás. Luego en el rio no hay problema porque se les puede coger aúpa. Y también que al hacer todo en dos idiomas era repetitivo y estaba todo el día hablando. Yo optaría porque hubiera alguna salida sólo en inglés, que sería más relajado.

El trayecto, muy chulo. Partes del puente 25 de abril y recorrer la zona de Belem, la zona de la plaza de Comercio, Rossio, Avenida Libertade, etc. Te van contando bastante anécdotas por el camino y cada vez que veíamos u autobús turístico hop top, le gritaba “You are in the wrong bus” Hip hip Hurra¡¡¡¡ que era el grito del hipopótamo que decía cada vez que veía a alguien aburrido. 


El guía la verdad que muy entregado, hasta canto el cumpleaños feliz a uno que era su cumple ese día, y estaba muy atento a todos.

La entrada al agua muy divertida. Acelera mucho y se mete que algunos acabaron empapados. Luego ves desde el agua la torre de Belem o el monumento a los descubrimientos. Aparte, se fue pasando por cada grupo a hacerles una foto para inmortalizar el momento.

Con respecto a los monumentos que vimos desde el mar destacaban la Torre de Belem. Es, como otras muchas cosas que hemos visto como la ventana del convento de Tomar, un icono representativo de la época manuelina y la ultima torre del homenaje que se hizo y aparte el emblema de la ciudad. Junto con el Monasterio de los Jerónimos, que vimos desde el autobús, son Patrimonio de la Humanidad desde 1983. Su construcción proviene del siglo XVI.

Fue realizada en honor al patrón de Lisboa, San Vicente, así que hay gente que la llama también Torre de San Vicente. Serbia como punto de vigilancia y defensa del río o Tajo, aunque también se la uso de prisión, faro, incluso de centro de recaudación de impuestos al entrar a Lisboa.

Como curiosidad, en la fachada oeste aparece un rinoceronte, en homenaje al ejemplar que llevaron a Lisboa poco antes de iniciar la torre. Fue un regalo del gobernador de la India Portuguesa y el primero que hubo en Europa desde los romanos, de forma que adquirió gran fama y se quiso reflejar en la torre. 


El otro monumento que se veía en el paseo en “barco” era el de los Descubrimientos, que se construyó en 1960 en honor a los 500 años de la muerte de Enrique el Navegante. Tiene forma de antigua carabela, como las de Colon, y tiene 33 figuras labradas de gente representativa como mecenas, navegantes, pintores, matemáticos, misioneros, etc. 

Recorriendo los jardines de la Quinta de Regaleira, Portugal




La quinta me sorprendió gratamente. Había leído mucho de ella y sabía que era un jardín muy bonito y un pequeño palacio, con un pozo iniciático espectacular, aunque eso fue casi lo que me gusto menos del recorrido, posiblemente porque era tal el agobio de persona y el poco espacio, que no se podía ver en detalle. Pero el resto del paseo fue espectacular. Al empezar la visita de arriba abajo, se observa un detalle muy curioso y es como vas pasando de una vegetación más espesa y descuidada en la parte superior, a unos jardines muy cuidados llenos de flores de hermosos colores abajo, todo ello debido a la simbología que quería representar los caminos que tenías para ir aprendiendo. Mira mas en mi link Diario viaje a Portugal


Empezamos entrando en el recinto y en vez de ir para arriba, empezamos a ir para abajo, viendo bastiones, la Torre de Regaleria, considerada el eje del mundo en aquel entonces, desde donde se podía subir y ver los jardines interminables y las montañas, aunque con mucha gente y poco apto para niños, así que al bajar, decidid ver el plano y vi que el pozo estaba en sentido contrario, con lo que media vuelta y empezamos la subida. Lo que no sabía entonces era que podíamos habernos guiado por las estatuas, ya que hay incluso un león colocado de forma que su cabeza señala hacia el pozo iniciático. 


Lo bueno de la quinta es que hay muchos caminos, de forma que puedes ir por unos senderos muy grandes con una inclinación menor, hasta con algún banco esporádico donde sentarse, y a la par te puedes desviar en cualquier momento y hacer caminos más escarpados para subir y bajar a ambos lados del camino.

La historia de la Quinta viene de más allá del siglo XVIII, cuando grandes masones visitaron la propiedad y se celebraron numerosos rituales en ella. En 1830 la quinta pasó a Manuel Bernardo y tomó el nombre que posee actualmente. A finales del siglo XIX es adquirida por Antonio Carvalho, quien según marcaba la tradición masónica, quiso construirse un palacio, lo cual hizo a la par que remodelo el jardín para llenarlo de alquimia, mensajes, enigmas, y símbolos masónicos que perduran hasta la actualidad mezclando el gótico, el manuelino portugués, el románico, . Todo esto se percibe sin duda alguna, porque te impacta cuando entras en un punto que te parece super alejado en el mapa, y de repente terminas en otro que estaba en la otra punta, o preguntándote que para que hay tantas torres de defensa en un jardín privado, dos pozos casi iguales…

Nuestra primera parada fue la zona de las “hamburguesas” como se llamaba en Humor Amarillo 😊 Hay una cascada muy bonita, que se puede apreciar desde el puente que pasa por delante como desde las grutas que luego veríamos que desembocan por detrás de la misma aunque parece que está muy lejos. 


La siguiente parada fueron las grutas. Nos fuimos al lado izquierdo del camino y bajamos y bajamos un buen trecho hasta llegar a la entrada. Menos mal que había leído en internet que estaba oscuro, porque hay partes donde no hay nada de iluminación y tienes que ir con muchísimo cuidado, porque te vas metiendo en agujeros, charcos, te das contra trozos de rocas del techo y las paredes, en fin que hay que ir con ojo. Andando y andando, de repente vinos la cascada y no nos lo podíamos creer, la pena es que la foto allí era a contraluz y salió fatal, pero el espectáculo de ver era super bonito. Después de eso, volvimos sobre nuestros pasos ya que cada vez era más oscuro y la niña empezaba a asustarse pensando que le saldría un oso u otros animales de la oscuridad, así que regresamos y subimos por otro camino donde cada paso te encontrabas un pequeño fuerte, otra torre donde subir, un puente, todo salpicado de vegetación a raudales que hace el entorno totalmente idílico. 


La tercera para después de ir subiendo por la cuesta fue el bastión de los gigantes, donde se contraponen una fuente muy grande con almenas y dos torres arriba a las que puedes subir y desde donde saludamos, con otras dos torres de defensa situadas enfrente, a donde también subimos con estupendas vistas. Estas torres se llamaban de los Mundos Celestes y la Torre del Zigurat que cubren la cisterna de agua que abastece las fuentes y estanques de la Quinta.  Esta puerta es la entrada al inframundo, o a una pequeña cueva, donde entramos dos veces, porque a la primera estaba tan oscuro que nos dimos vuelta enseguida. A la segunda, armada con el móvil, seguí el camino, que aquí es especialmente bajo, y, sorpresa total¡¡¡ Llegas a la parte de abajo del pozo iniciático. No me lo podía creer. En esta Quinta estaba todo conectado como las grutas, la cascada, y ahora esto 😊 No lo había leído antes de ir, pero resulta que todas las grutas se comunican entre sí y terminan en el pozo, así que si hubiéramos seguido por las de detrás de la catarata hubiéramos llegado también al pozo, aunque al no haber llegado por todos lados significa que cumplimos los rituales, ya que el jardín esta hecho de forma que puedes llegar siempre al pozo iniciático y a la perfección, pero también que no llegues, lo que significa que te equivocas y aprendes de tus errores, a la vez que vas por caminos difíciles y oscuros, con sombras, luz en ciertos puntos, que te van iluminando o dificultando el camino y que es como vas aprendiendo a madurar. La puerta de entrada tiene varias figuras, y el tamaño de la estructura es grande asemejándose a los gigantes que vigilan la entrada del inframundo como en las narraciones míticas de la época.

Subimos al pozo, aunque por el camino se ve el pozo inacabado o imperfecto, que en mi opinión es mucho más reseñable, que tendrá la mitad de las dimensiones del otro. No bajamos ya que esta todo sin vallar y la niña podía caerse al asomarse para ver le pozo con facilidad, aparte que como está rodeado todo de vegetación, siempre esta húmedo y resbaladizo, así que hay que extremar precauciones. Como con las grutas, conecta con el otro pozo que simboliza todo lo contrario de este, ya que mientras que el iniciático es perfectamente redondo, representando la perfección y belleza, este pozo tenía las paredes sin terminar, con trozo de roca por todos lados, con aberturas irregulares, aunque eso fue justo lo que me gusto de él, así que tendré un poco de “imperfecta” a pesar de lo que dicen de que soy muy planificadora y perfeccionista 😊

El pozo iniciático representa el purgatorio de dante, con nueve pisos que son los niveles representados en la Divina Comedia, por donde se asciende hasta entrar en el purgatorio que te da acceso al cielo. Esto también se relaciona con loa pasos que tienes que ir haciendo para descubrir la piedra filosofal, bien sabido pro todos que era algo que se buscaba mucho sobre todo en la Edad Media, y que sale hasta en la primera película de Harry Potter (tenía que meterlo en este diario jejeje).

El número nueve es uno de los puntos curiosos del pozo. Nueve significa la transición de lo viejo a lo nuevo, la muerte y el renacimiento, la culminación de un ciclo y el comienzo de otro. Fueron nueve los primeros templarios, los caballeros que fundaron la Orden del Temple, los mismos que están en el origen de la Orden Portuguesa de Cristo. Fueron nueve los maestros que Salomón envió en busca de Hiram Abbif, el arquitecto de su templo. Deméter recorrió el mundo en nueve días en busca de su hija Perséfone. Las nueve musas nacieron de Zeus como consecuencia de las nueve noches de amor. Son necesarios nueve meses para que nazca un ser humano. En el fondo del pozo existe una estrella o cruz de ocho puntas que une el emblema heráldico de los Carvalho Monteiro con la cruz templaria. Son 139 escalones dispuestos de 15 en 15 en cada tramo. 


El pozo se denomina iniciático porque era usado en rituales masónicos de iniciación; se dice que la explicación del simbolismo de los nueve peldaños se encuentra en la obra Conceito Rosacruz do Cosmos.

Por último, comenzamos el descenso hacia el palacio, deleitándonos con el paisaje y pasando pro a la fuente de la Abundancia, aunque yo la conocía de haberla leído en blogs como la fuente morisca por las teselas que formaban la composición. Aunque esta fuente parecía inocente, en verdad era un lugar de juicios, representado con obeliscos que tiene carneros y sátiros esculpidos que representan el orden (equinoccio de primavera) y el caos (el ser que invade la isla de los Amores) , respectivamente. En el medio, una concha con una balanza representando la justicia.  Todo sin contar los peces, que son sinónimo de abundancia y dan nombre a la fuente y donde en teoría te purificas si te echas agua de ella por encima… Conjunto raro. Y por raro, justo al lado había un banco que no vimos o al que no prestamos atención porque el cansancio iba haciendo mella, pero digno de mención y es el banco 515 que se llama así porque era la edad del Espíritu Santo según aparece en la La Divina Comedia de Dante nuevamente, el número que identifica al mensajero de Dios que vengará el fin de los templarios y anunciará la tercera Edad de la Cristiandad, y con ella la paz universal en la Tierra. Además, en el banco hay una figura femenina que representa a Beatriz, que es quien condujo a Dante al cielo.

Así llegamos a la capilla de la santísima Trinidad, de estilo neogótico y manuelino como el palacio y tantos monumentos del país.  Es muy pequeñita, pero merece la visita. En la fachada están Santa Teresa de Ávila y San Antonio a cada lado de la puerta junto con el misterio de la Anunciación en el centro, sobre la puerta misma. Dentro hay numerosas pinturas, donde mil estudiosos han hecho un estudio pormenorizad, llegando a numerosas conclusiones, como que hay muchísimas imágenes del espíritu santo, que ya hemos visto que era muy relevante en el mundo masón, o la virgen que va vestida con los colores alquímicos (rojo, blanco y azul) y con fajín dorado que refleja al oro alquímico, con el que se identificaba la búsqueda de la piedra filosofal. No sabía yo que se podía visitar la cripta, una pena ya que en ella hay una gran cruz templaria como la que vimos en nuestro recorrido por Tomar y Amuroul.

El palacio es una mezcla de todos los estilo vistos en el jardín, predominando el gótico y el manuelino, y el recorrido es corto, aunque para mi desde luego lo interesante es ver el edificio pro fuera, ya que los salones están vacíos en su gran mayoría y además el recorrido es por una porción muy pequeña del mismo, así que principalmente se ven habitaciones con bellos techos de madera y paredes bellamente labradas, al igual que las puertas y suelos, pero poco más, quitando las vistas desde la ventanas que es lo mejor del palacio.

Historia del Pozo Iniciático Portugal




Aunque esta contando en la descripción de la Quinta de Regaleira, merece especial atención la historia de su Pozo Iniciático e incluso del cercano Pozo inacabado o imperfecto, que en mi opinión es mucho más reseñable, que tendrá la mitad de las dimensiones del otro. Si bajas hasta el fondo, como sucede con las grutas, conecta con el otro pozo que simboliza todo lo contrario de este, ya que mientras que el iniciático es perfectamente redondo, representando la perfección y belleza, este pozo tenía las paredes sin terminar, con trozo de roca por todos lados, con aberturas irregulares, aunque eso fue justo lo que me gusto de él, así que tendré un poco de “imperfecta” a pesar de lo que dicen de que soy muy planificadora y perfeccionista 😊

El pozo iniciático representa el purgatorio de dante, con nueve pisos que son los niveles representados en la Divina Comedia, por donde se asciende hasta entrar en el purgatorio que te da acceso al cielo. Esto también se relaciona con loa pasos que tienes que ir haciendo para descubrir la piedra filosofal, bien sabido pro todos que era algo que se buscaba mucho sobre todo en la Edad Media, y que sale hasta en la primera película de Harry Potter (tenía que meterlo en este diario jejeje). 


El número nueve es uno de los puntos curiosos del pozo. Nueve significa la transición de lo viejo a lo nuevo, la muerte y el renacimiento, la culminación de un ciclo y el comienzo de otro. Fueron nueve los primeros templarios, los caballeros que fundaron la Orden del Temple, los mismos que están en el origen de la Orden Portuguesa de Cristo. Fueron nueve los maestros que Salomón envió en busca de Hiram Abbif, el arquitecto de su templo. Deméter recorrió el mundo en nueve días en busca de su hija Perséfone. Las nueve musas nacieron de Zeus como consecuencia de las nueve noches de amor. Son necesarios nueve meses para que nazca un ser humano. En el fondo del pozo existe una estrella o cruz de ocho puntas que une el emblema heráldico de los Carvalho Monteiro con la cruz templaria. Son 139 escalones dispuestos de 15 en 15 en cada tramo.

El pozo se denomina iniciático porque era usado en rituales masónicos de iniciación; se dice que la explicación del simbolismo de los nueve peldaños se encuentra en la obra Conceito Rosacruz do Cosmos.Mira mas en mi link Diario viaje a Portugal

Visitando el mercado medieval de Obidos, Portugal




Obidos es un pequeño pueblo cercano a Lisboa que merece muchísimo la visita, con un castillo en la parte superior al que se puede subir a las murallas, aunque hay que ser personas sin vértigo ya que ni las escaleras ni las murallas arriba tienen ni barandillas ni protección¡¡ Es un pueblo precioso, muy pequeñito, pero fácil de recorrer, con el atractivo adicional del mercado, en el que la gente se disfraza con trajes de época. Yo no me lo puse porque con el calor que hacía en plena ola me pareció asqueroso, pero sino sí que me habría disfrazado. Son casitas blancas con rayas azules, con una calle principal (Rua Direita) que va desde la puerta de entrada de la muralla (Porta da Vila) con un mural de azulejos impresionante, hasta el propio castillo, todo ello lleno de tiendas donde destacaba la ginja, aunque no lo probamos, que es licor dulce, de 20 grados, elaborado con cerezas de ginja, aguardiente, azúcar y canela que en este pueblo sirven en una taza de chocolate que luego te comes.

Obidos pertenecía a la reina de Portugal, es decir, era ofrecida como regalo de bodas a las esposas de los reyes portugueses, llamándose “A Vila das Rainhas” o villa de las reinas, aspecto que comenzó con el rey Dinis en el siglo XIII y siguió hasta el siglo XIX donde paso a ser patrimonio nacional, como le paso posteriormente al Palacio de Queluz que ya vimos. En él, hay muchísimos vestigios de la época medieval, con calles tortuosas y estrechas, empedradas, con un gran castillo fortificado arriba de defensa del pueblo dominando todo y una gran muralla circunvalando el pueblo, lo que da nombre al pueblo ya que deriva de Oppidium que significa “ciudad amurallada”.  También se observan detalles moriscos, romanos, celtas… así como románticos con buganvillas que recorren gran parte de las fachadas de las casas de la calle principal. Fue muy importante en el siglo XX porque aquí se dio el alzamiento contra el dictador Salazar.

El castillo fue considerado Monumento Nacional en el 2007 y fue elegido como una de las Siete Maravillas de Portugal, junto con el castillo de Guimarães, a donde no llegamos y donde nos íbamos a alojar en su posada que es un antiguo monasterio edifico histórico igualmente, los Monasterios de Batalha y Alcobaca, el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem que vimos en Lisboa, y el Palacio de Pena que visitamos en Sintra. 

Aunque lo que más nos gusto fue el mercado. A partir de las 5 de la tarde hay un gran mercado en la explanada interior del castillo, pero antes ya puedes disfrutar de otro más pequeñito a las afueras del pueblo, justo pasando la Porta da Vila, aspecto que tienes que hacer seguro para poder ver el acueducto, de 3 km de largo y construido por Catalina de Austria. Allí, hay un puesto donde alquilar los trajes tradicionales y muchísimos artesanos con coronas de flores trenzadas a mano, productos típicos, cuero, juguetes tradicionales, dulces típicos, e incluso odias hacerte tatuajes de henna, que luego vimos también arriba en el castillo. Aquí había un puesto para comprar las entradas, aspecto que teníamos que haber aprovechado ya que luego arriba toco una gran cola… Igualmente, había un pack que no logramos comprar porque nos faltaba un sitio que era pagar 40 euros por cenar arriba, por el disfraz que te daban y tener un sitio predilecto para ver las actuaciones que consistían en justas y diversos juegos medievales. Aun así, vimos estas justas y luchas antes de irnos del mercado de casualidad, pensando que nos estábamos confundiendo de camino… 


El mercado en el castillo muy bien ambientado, con multitud de puestos de productos artesanales y también de comida, llegando a servirte las cosas en paltos de cerámica, sin cubiertos, la bebida en jarras de cerveza, etc. Todo esto ambientado con música y diversas actuaciones como juicios de brujas, etc. Justo delante del castillo, una zona con instrumentos de torturas, fantasmas, etc., que de noche con las luces iluminándolos, le daba un carácter muy tenebroso.
Mira mas en mi link Diario viaje a Portugal

Dulces típicos de Sintra




En Sintra podrás deleitarte con dos dulces típicos, ya que no todo es bacalao.

Uno era las queijadas en la Piriquita que son pasteles de queso aunque nos parecieron un poco duros y sosos, y nos quedamos con los pasteles de Belem. 


Como cuenta la propia página web de la pastelería, la Piriquita nació en 1862, donde trabajaban Amaro dos Santos y su mujer. El nombre del establecimiento vino del sobrenombre que le dio el rey Carlos I a la mujer, Constancia Gomes, por su baja estatura. El propio rey les indico que le crearan un postre que fueron las queijadas, y que el rey comía siempre en sus veranos en Sintra.

En los 40, la nieta del fundador creo el siguiente dulce típico, los travesseiros, cuya receta secreta como con las queijadas la guardan la familia, que ya van por la quinta generación en regentar la pastelería.

Este lo probamos más tarde en una cafetería en plena plaza central, y estaba bastante bueno. Es un bollo hecho con almendras, hojaldre, huevos, azúcar y un poquito de canela por encima. 

Visitando el Palacio Nacional de Sintra




Aparte de la quinta y el famoso Palacio de Pena, en Sintra puedes ver otras cosas como su Palacio Nacional. La verdad que aquí tuvimos mala suerte, porque preguntamos expresamente si había muchas escaleras, y nos dijeron que no. Cual fue nuestra sorpresa al ver qué empezaba con unas escaleras tremendas en espiral¡¡¡ Encima para sentarse hay muy pocas sillas, pero encima hay que pedir permiso a las que vigilan para usarlas, y lo peor es que el resto del palacio es igual, así que queríamos matar a la chica que nos dijo que no había ni una escalera en todo el palacio…


Por fuera, me pareció feo, pero por dentro, a pesar de las escaleras, tiene estancias y partes muy interesantes como techos bellamente decorados con aves de caza, o paredes de azulejos preciosos, comedores, habitaciones, la gruta de los baños, o la sala de los balsones que es realmente increíble con un techo repujado en oro y labrado al detalle y todas las paredes llenas de azulejos contando a la historia del palacio. Lo que más llama la atención son sus chimeneas, aunque no las fotografíe desde el ángulo donde estaba, que son las salidas de las enormes cocinas que luego vimos.

Como le pasa a la quinta, tiene una mezcla de estilos tremenda, pasando del gótico al manuelino, el romántico, medieval, … Además, junto con la quinta, el palacio de pena y el palacio de queluz entre otros, forman parte del Paisaje cultural de Sintra, Patrimonio de la Humanidad desde 1995 por la Unesco. El Palacio fue Monumento nacional en 1910.



Fue construido durante la ocupación musulmana, ya que los dirigentes tenían un palacio defensivo en las montañas, el Castelo os Mouros, y otro, residencial en la ciudad, el palacio de la Vila. Posteriormente, en el siglo XV fue renovado para adaptarlo a la estética manuelina y continuaron sus ampliaciones y remodelaciones durante varias épocas, incluyendo a la del rey Manuel I, que ya vimos que hizo mucho por el país cuando describimos la visita a Évora. Fue utilizado como residencia de verano junto con el palacio de Pena de la familia real hasta la instauración de la República.

Pasas por múltiples salas, destacando el comedor, bellamente ornamentado y dispuesto para comer hasta llegar a la sala de los escudos, que tiene los escudos de armas de 72 familias portuguesas ya que en esa época eran los reyes quienes nombraban directamente a los miembros de la nobleza y había un reducido número de familias que podían pertenecer a ella y de los ocho hijos de D Manuel I. Eso sí, los jardines que yo ya me imaginaba impresionantes, era un “cuchitril” enano, con dos rastrojos y de obras
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Recorriendo el Palacio de Pena (ármate de paciencia)


Para ir a visitar el Palacio, lo primero fue a las 9 ir corriendo al palacio de Queluz que teníamos enfrente a comprar las entradas del día, para ahorrarnos la cola al llegar al Palacio de Pena y menos mal, porque al llegar después de la subida que tiene por una carretera de montaña atestada de coches, había una cola de al menos media hora para comprar entradas, luego tuvimos una de 15minutos para entrar dentro, y luego otra de otros 10 minutos para subir al bus que te lleva hasta arriba y que te ahorra una buena caminata, aunque dentro vas como sardinas en lata, ya que a pesar de que vale 3 euros por persona, lo cargan a tope yendo muchísima gente de pie. Menos mal que nos tocó de los primeros del nuevo bus, y así pudimos ir sentados. Mientras que la subida va llenísimo, la bajada por el contrario va mucho más vacío, aunque no te dejan sacar el billete sólo para un sentido, mira que son listos. Conclusión, hay que ir lo más pronto que se pueda como fue nuestro caso, y mejor meterse sin más dentro, porque luego sales en el mismo punto y puedes ver las murallas y entrar por la puerta de Neptuno sin problemas pero te ahorras más cola ya que nosotros lo hicimos al revés, y supuso otros 15min de cola, y que decir cuando salimos a la hora donde la cola iba toda la cuesta hasta donde estaba el bus…

El Palacio se asoma tímidamente entre una vegetación abundante, y coronando una gran colina, así que desde allí se divisan unas vistas increíbles de Sintra y la región, y de los extensísimos jardines por los que luego di un pequeño paseo. Aquí otro síntoma de la “simpatía” de algunos portugueses porque pregunte en la tienda al final de la visita que cómo se podía ir a los jardines y me dijo que mirara un plano, que estaba señalizado allí. Con lo fácil que hubiera haberme dicho que en la parada de autobús a la izquierda parten los miles de caminos por donde perderte un rato…

Este Palacio es principalmente conocido por la extraña mezcla de estilos arquitectónicos de su fachada, así como por lo colorido de sus torres y paredes, que no es normal, pudiendo ver aspectos manuelinos típicos del país, estilo renacentista, islámicos, gótico, mudéjar y multitud de formas de decoración, lo que parece como un collage de palacios puestos al tun tun por un niño, pero que le da un aspecto único a la vez. Por dentro no nos llamó especialmente la atención, aparte que con toda la gente que había, teniendo que ir si o si por el caminito marcado de forma muy rápida y sin poderlo admirar, pues dejaba bastante que desear. Aun así, el Palacio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1995 y fue una de las residencias de los reyes en el siglo XIX. Es curioso que todas las torres excepto la del reloj tienen cupulas encima. 


El origen del palacio es bastante curioso. Felipe II, un rey consorte, visito la zona y se enamoró de ella, así que decidió adquirir un gran terreno donde mando edificar este palacio y donde también se hallaban otras villas o incluso el Castillo de los Moros. Este Palacio decido construirlo encima de los restos de un antiguo monasterio de la Orden de San Jerónimo que quedaron tras el gran terremoto ya mencionado varias veces de 1755. Este monasterio había sido reconstruido el rey Manuel I cumpliendo una promesa, rey que ha salido bastante en el libro por su amor a dicha orden y al país.

Según bajas del autobús, aun te queda una “pequeña” cuesta para subir, que ya podía solventar el bus con lo que se paga, o al menos poner alguna forma alternativa para subir a los que tienen problemas de movilidad… Aquí ya empezamos a ver las típicas fotos de la fachada multicolor. Tras terminar la subida y girar a la derecha, pasas por una puerta llena de relieves de piedra con forma de pinchos y aspectos moriscos que tiene un puente levadizo incluido¡¡ Parece un palacio de juguete. Tras descansar un minutillo de la subida, fuimos bordeando las almenas donde te podías subir y nos metimos por la puerta de Tritón que daba  aun patio de los arcos, y donde hay otras escaleras que dan a la pequeña capilla, que es de piedra aunque no tiene nada muy reseñable y un camino alrededor de las murallas que hice luego y que te permite ir hasta casi el inicio del recorrido, contemplando esos muros rojos tan grandes. Desde allí, hay unas vistas tremendas del castillo de los moros, ves almenas, hay tramos muy estrechos donde se junta mucha gente y hay que esperar un poco, pero merece la pena el pequeño recorrido por las vistas.

Tras eso ves la puerta principal por la que fuimos confundidos, ya que debíamos haberlo hecho luego, jeje. Esa fachada es espectacular, toda llena de azulejos portugueses en tonos azules verdosos y blanco y con una puerta presidida por un ser que me recuerda al dios Neptuno o al padre de la Sirenita, saliendo de una concha, con cabellos largos que parece que soporta sobre sus hombros todo el peso de la estructura. Es conocido como la puerta de Tritón y fue diseñada por el rey Fernando como una “alegoría de la creación del mundo” ya que engloba los cuatro elementos ya que une el mar con las conchas con la tierra con las hojas y las parras, con el aire y le fuego. Dicen que tiene mucha relación con el convento de Tomar que ya habíamos visitado, tanto porque allí se ve un hombre similar barbudo en el coro del convento como por la ventana que hay en el patio de los arcos que esta justo en al punto donde esta Tritón en la otra fachada y que se asemeja  justo enfrente de estilo manuelino como la famosa ventana del convento que también tenía muchísimas referencias al mundo marino. 


Dentro, enseguida accedes a un claustro donde cada columna es totalmente diferente a las demás. Había una persona restaurando los azulejos, y rodeando al claustro se visitan muchísimas estancias como algún dormitorio como el del rey Carlos (que fue asesinado), el comedor con la cruz de los templarios nuevamente, alacenas con platos, baños etc.

En el piso superior más dormitorios de las reinas, ayudas de cámara, y diversos aposentos de descanso. Destacan techos y paredes en algunas de estas habitaciones. También eran memorables el gran salón lleno de ventanales enormes con vidrieras de colores preciosos (algunos provenientes de Centroeuropa, Nuremberg sobre todo) y sucesión de sillones rojos puestos iguales con grandes esculturas (inicialmente fue concebido como una sala de billar aunque la mesa se quitó en 1939) y la sala de los venados, llena de cornamentas de ciervos, circular y muy bonita, que fue concebida para banquetes de los grandes caballeros, habiendo previsto poner grandes vidrieras con las heráldicas de los guerreros, y armas encima de las cornamentas, aunque finalmente no llego a realizarse, conservándose sólo la mesa circular en el centro. Remarcar que en la sala había una pequeña exposición de trozos de vidrieras e indicaba el cartel que era parte de la colección de Fernando II, que era un enamorado de eso y coleccionaba muchísimas y gran variedad de objetos de arte. Terminamos la visita en las cocinas, desde donde llevaban todo por la escalera de caracol que bajamos hasta la sala de los venados para los banquetes. 


Desde su finalización, el Palacio fue residencia de cinco reyes de Portugal siendo el ultimo Manuel II ya que después en 1910 se instauro la república y se convirtió en el museo que es hoy en día.



Después de la visita, hicimos una pequeña parada en la tienda donde compramos unos bolsos circulares muy curiosos y me encamine a una ruta por los jardines en solitario mientras que me esperaban en la parada del minibús. Empecé con energía, yendo hacia abajo y al ver a un montón de personas, decidí bajar con ellos. Craso error, ya que terminé en el punto más bajo del palacio donde se coge el minibús, así que tuve que subir todo de nuevo… Menuda cuesta¡¡ Luego decidí irme hacia la derecha, tampoco acertado, porque sólo marcaba que a 1,5km estaban las estufas, pero nada más, así que decidí volver sobre mis pasos y encaminarme a la izquierda. Por fin empecé a ver un paisaje impresionante¡¡¡ Eso si, todo estaba como a un kilómetro y pico en todas direcciones, que teniendo en cuenta la día y vuelta, eran casi 3km para cualquiera de los puntos interesantes. Empecé varios caminos, siempre intentando ir hacia la zona de los algos, pro cuando llevaba unos 700m en cada uno y no veía nada parecido, pensaba que iba mal y volvía sobre mis pasos… Así hasta que ya dije, vuelvo arriba, y cuando iba a darme por vencida, vi unas señales que decían 700m a los lagos, así que pensé, los tengo aquí al lado… Ufff, madre mía, que bajada, y lo que es peor, que, subida, con una inclinación fácil, tierra suelta en muchos puntos, y todo eso con poco tiempo, así que subí, bajé, e hice fotos en menos de 20min todo. Eso sí, la zona de los lagos impresionante. Esa imagen de los dos lagos consecutivos, la vegetación, no se me ira de la memoria en mucho tiempo. Por el camino, vi algún otro punto señalado en el mapa como el lago de la concha, el valle de la reina, el jardín de las camelias…

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Visitando el Palacio de Queluz


En nuestro viaje a Portugal visitamos el Palacio de Queluz. Mira mas en mi link Diario viaje a Portugal. Menos mal que fuimos a las 5, y que lo teníamos enfrente, porque veíamos cosas raras, como que las taquillas estaban cerradas, o que iban cerrando ventanas según salíamos de la habitación, pero no entendíamos nada hasta que salimos a los jardines donde dimos una pequeña vuelta y pensamos en tomar algo ya que aún no eran las 6 que era cuando cerraban, pero estaba ya cerrada la cafetería. Menos mal que lo suplimos con un pequeño bar al lado del hotel donde tomamos algo y luego aprovechamos y ya cenamos unas tostas impresionantes de jamón y queso con un aceite con orégano muy bueno.  Moraleja: mejor ir con tiempo y unas dos horas antes de cierre a los edificios para que no “echen” amablemente.

El Palacio por fin era lo que consideramos un palacio normal, con grandes y fastuosas estancias, techos y paredes muy decoradas, grandes muebles barrocos, ventanales gigantes a jardines, y, por fin, prácticamente ninguna escalera¡¡ Solamente en el jardín que ya puedes recorrerlo a tu antojo.

El Palacio es de los menos visitados de Sintra, aunque merece muchísimo la pena, mucho más bonito que el Palacio Nacional de Sintra por ejemplo. Era la residencia de la Casa de Braganza. Lo construyo Pedro III en el siglo XVIII. Tras el gran terremoto de 1755, adquirió bastante importancia pasando a ser el lugar de permanencia de la familia real de 1794 a 1807, con motivo del traslado de la corte a Brasil ante la inminente llegada de las tropas francesas a través de suelo español, quitándose su uso normal de residencia de verano. Este aspecto ha sido conservado hasta la actualidad ya que en una de las zonas, el Pabellón de Doña Maria, construido para la reina Maria I de Portugal, se alojan los jefes de Estado extranjeros que visitan Portugal.

Es bastante fastuoso, comparándose en muchos foros con el Versalles francés, también debido a que luego los jardines están muy cuidados, llenos de laberintos creados con setos, grandes canales de azulejos típicos del país, etc.

Finalmente fue donado por el rey Manuel II al Patrimonio portugués. Sufrió un tremendo incendio y a mediados de siglo se empezó a restaurar, e incluso hoy en día pudimos ver que continúan los trabajos, sobre todo en el jardín donde había unos paneles donde habían aprovechado para contar la historia del palacio y para contar las restauraciones que continúan haciéndose. 

En el interior me pareció pequeña pero acogedora la capilla que está al lado de la entrada donde otra vez se veía el factor de la restauración, ya que el órgano estaba despedazado en el suelo en pleno proceso. Vamos, que podíamos habernos llevado un trozo sin que se enteraran…

Aparte de ello, casi todas las estancias tienen algo destacable, como decoración en paredes, muchas puertas llenas de espejos y repujadas (principalmente en tonos blancos y dorados), suelos de parque con diferentes formas geométricas, grandes muebles de época como los que nos gustan… Aparte de eso, algunas salas en particular merecen especial mención como el salón del Trono que te lo encuentras al inicio de la visita con espejos en todas las paredes y arañas de cristal como la galería de los espejos de Versalles con techos en blanco y dorado repujados dándole mayor fastuosidad y pinturas de fruteros encima de todas las puertas sin dejar ningún hueco sin algún adorno, la Sala de los azulejos donde los mismos cuentan escenas de las colonias portuguesas y que tenía hasta un carruaje en medio de lo grande que era, la sala de los embajadores muy luminosa en tonos verde esmeralda con también bastante espejos y relieves y grandes pinturas en el techo, la Cámara del Rey que tiene pintadas escenas del Quijote en una habitación redonda con techo abovedado preciosa. Aparte de estos, estaba la sala de música (una de las más antiguas del palacio), la sala de los fumadores, los aposentos de las reinas, princesas y consortes, la sala de acceso al jardín, el comed


or o la sala del tocador por ejemplo.

Con respecto a los jardines destacaría los laberintos como ya comenté y sobre todo el canal de azulejos que hay muy cerquita de la salida del palacio, a la que se baja por la escalera Robillion, que fue construida entre 1758 y 1760 por el arquitecto Robillion, de ahí su nombre, que fue el mismo de las habitaciones del rey Pedro III y la reina Maria I. En esa escalera instauro la fuente de las conchas. Como curiosidad a esta escalera se le añadieron jaulas en 1822 para mantener leones, jaguares, tigres o lobos para demostrar el interés de la familia real en la naturaleza y la zoología. 


Los canales que hay justo enfrente son preciosos, con un frontón de azulejos impresionante al que se accede por una escalinata doble, y azulejos que relatan historias de barcos, naufragios, conquistas, y multitud de acontecimientos más de los portugueses. Dicen que se llenaba de agua cuando algún miembro de la realeza quería dar un paseo en bote.

En los jardines aparte podías ver una cascada, varias fuentes, o perderte un rato en el jardín nuevo , oler flores, ir al invernadero, ver un campo del juego de Pela, que era el pasatiempo favorito del hermano de Pedro III, Jose I, que hizo construir un campo en los jardines para jugar. Era un deporte que venia del siglo XIII y consistía en golpear una pelota de piel o algodón con la palma de la mano, de ahí su nombre francés de Jeu de Paume (parecido a la pelota vasca). Posteriormente en el siglo XV comenzó a cambiar y se empezó a usar una raqueta o guante cesta, pasándose a llamar el tenis de la realeza.